En su reciente libro "La Rebelión de las Naciones" (Vértice de Ideas, 2019), Francisco de Santibañes trata de identificar el origen y la naturaleza de los cambios profundos que estamos observando en el mundo y en la Argentina. Su tesis central es que vivimos el inicio de una época marcada por la crisis del liberalismo y el surgimiento de un nuevo movimiento político: el conservadurismo popular.

Si bien esos nuevos representantes respetan los principios básicos del conservadurismo (nacionalismo, defensa de la familia, del rol de la religión en el espacio público, etc.), también introducen una serie de novedades. Putin, Trump, Netanyahu, Bolsonaro y Erdogan, por mencionar sólo algunos de los líderes que De Santibañes analiza en su libro, se diferencian de sus antecesores en su falta de moderación y su oposición a las jerarquías sociales establecidas. Efectivamente, el principal adversario de estos liderazgos son las élites liberales progresistas que, según su visión, ya no representan mayoritariamente los valores e intereses de sus conciudadanos.

En el plano internacional, los conservadores populares reniegan de muchas de las instituciones que definieron el orden liberal que Estados Unidos lideró durante décadas. Es por esto que la Organización Mundial del Comercio, las Naciones Unidas y la Unión Europea han perdido influencia. Los gobiernos actuales, más nacionalistas que en el pasado, simplemente no quieren delegarles el poder que esas instituciones necesitan (más bien, necesitaron) para su buen funcionamiento. De Santibañes concluye que dicho proceso hará que se vuelva más difícil coordinar la acción de los distintos Estados para enfrentar amenazas como el creciente proteccionismo comercial o el calentamiento global. Para esto quedarán tan sólo algunos foros, como el G20.

Adicionalmente, De Santibañes señala dos riesgos potenciales. El primero consiste en que el conservadurismo popular termine mutando en un movimiento similar al fascismo, ya que si bien el conservadurismo y los nacionalismos de principios del siglo XX poco tienen en común, la percepción de nuevas amenzas -externas e internas- podría derivar en la aparición de líderes que busquen eliminar, por ejemplo, el sistema de chequeos y equilibrios que caracteriza a las democracias liberales.

Otro peligro es que, en su búsqueda por eliminar a las élites establecidas para alzanzar una forma más directa de democracia sin intermediación, los conservadores populares terminen produciendo un vacío que les impida a las naciones pensar y actuar en base a consideraciones de largo plazo. De hecho, el autor del libro señala a la Argentina como un ejemplo de lo que le puede ocurrir a los Estados.

Efectivamente, en la última parte del libro ("una advertencia desde Buenos Aires") De Santibañes describe el ascenso y el declive de las clases dirigentes argentinas. De la generación del 37 y del 80 del siglo XIX a una elite agotada que decide en la década de 1940 retirarse de la cuestión pública. Desde entonces, aquellas áreas de gobierno que requieren de pensamiento estratégico (defensa nacional, educación pública, políticas fiscales y política exterior) sufrieron enormemente.

La segunda tesis del libro sostiene entonces que la decadencia argentina no se debe a ningún gobierno en particular, sino a la falta de una clase dirigente formada, influyente y comprometida con el futuro del país.

En su "La Rebelión de las Naciones", Francisco De Santibañes ofrece un aporte valioso para interpretar los recientes cambios en el plano internacional que impactan de lleno en nuestro país. Escrito a manera de ensayo, con abundante información y buenas referencias, el autor eligió -afortunadamente- un estilo de escritura que apunta tanto a especialistas como a un público interesado por estos temas. Un libro insoslayable.