Las autoridades económicas decidieron este miércoles darle respuesta a uno de los grandes interrogantes que había en el mercado: ¿estaba el Tesoro argentino en condiciones de honrar sus vencimientos de deuda? Y la respuesta fue: NO.

Se podrá decir que fue reconocer lo que los precios de los bonos soberanos ya descontaban. Que es preferible una reprogramación de plazos que promete honrar el 100% del capital y los intereses devengados que otra futura incierta y, tal vez, más agresiva.

Que la reprogramación de los vencimientos de corto plazo le resta presión al mercado de cambios por el lado de la demanda y, al no tener que usar reservas para honrar los pagos de lo que no se renueva, deja más dólares disponibles para intervenir, del lado de la oferta, en el mercado de cambios. Lo que permitirá reducir la volatilidad y la incertidumbre.

Que estamos ante un movimiento político genial porque el Gobierno consigue poner a la oposición en el mismo barco (enviando un proyecto al Parlamento para extender los plazos de toda la deuda emitida bajo Ley local y proponiendo una renegociación con el FMI en forma conjunta).

Pero, cuidado, el fondo de lo anunciado está muy lejos de ser algo positivo.

En cuanto a los anuncios en sí, falta avanzar mucho en los detalles (y ya sabemos quién se esconde en ellos).

El reperfilamiento de los vencimientos de LETES Y LECAP en manos de inversores institucionales plantea serios interrogantes sobre la operatoria de la industria de fondos de inversión locales. Y cuál será la actitud de los inversores en dichos fondos respecto de sus tenencias. Más allá de las dudas de qué sucederá puntualmente con las valuaciones y rescates.

En cuanto al resto de la deuda en bonos bajo ley local, el envío de un proyecto de ley para alargar los plazos (el comunicado oficial habla de despejar las exigencias financieras del periodo 2020-2023) pone en compás de espera con un resultado incierto a una proporción significativa de la deuda pública nacional. La velocidad con la que se pueda avanzar en el tratamiento de este proyecto resultará fundamental para que el daño pueda ser contenido.

En cuanto al reperfilamiento de los vencimientos de los bonos emitidos bajo jurisdicción extranjera, se abrirá un proceso que duraría varias semanas durante las cuales bancos de inversión acercarán propuestas (de canje) bajo las cláusulas de acción colectivas previstas en los bonos actuales. En este punto, habrá que ver cómo operan los incentivos para lograr una alta participación de parte de los tenedores de dichos bonos. Y para ello el factor político interno (el apoyo explícito de la oposición al proceso) y el factor FMI (¿seguirá vigente el acuerdo o no?) son dos cuestiones que habrá que dilucidar rápidamente.

Sí, estamos frente a un problema de iliquidez o de insolvencia. Sí, es una reprogramación o reperfilamiento más dos canjes o megacanjes. Sí, es un paso previo al default, un default selectivo o un default, parecen todos esfuerzos por ponerle un nombre que resuma en una palabra una situación anormal a la que la Argentina llega una vez más por no hacer lo que había que hacer a tiempo. Como muchas otras veces, se toma una decisión "porque no queda otra". Digamos que se lo hace por default.

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