Banco Central (Maximiliano Luna)
Banco Central (Maximiliano Luna)

Tras la decepcionante demanda que tuvo la licitación de Letes y Lecaps, la salida de depósitos y las ventas del BCRA para contener al dólar, el Gobierno anunció de manera repentina un reperfilamiento de deuda en busca de proteger las reservas, ya que resultan indispensables para intentar calmar la plaza cambiaria.

Ocurre que el acelerado deterioro de las reservas desde las PASO, sumado a las perspectivas de que las fuentes de drenaje de divisas mencionadas en el párrafo anterior podrían profundizarse en los dos meses que aún restan hasta las elecciones del 27 de octubre -y más de tres meses hasta el 10 de diciembre- llevó a las autoridades a adoptar medidas de emergencia a fin de priorizar la liquidez para evitar que la crisis de confianza continúe espiralizándose.

Dicha decisión llega además tras la misión del FMI, que todavía no otorga señales respecto al próximo desembolso previsto para mediados de septiembre. Una eventual reprogramación sería una contingencia adicional para el programa financiero.

Frente a este complejo panorama financiero es que llega el anuncio de reperfilamiento de deuda, sobre el cual aún no se conocen detalles para poder avanzar en valuaciones ni tampoco el apoyo con el que contará en el Congreso.

Dentro del actual clima de elevada incertidumbre, la atención inicial de los inversores se focalizará en las repercusiones que tendrá la reprogramación de las Letras de corto plazo -obligatoria para los institucionales- a fin de monitorear su desenvolvimiento operativo a raíz de su perfil de fondos más transaccionales.

En relación al canje voluntario de los títulos más largos, sujeto a la extensión de plazos aunque sin quita de capital ni intereses, se podrían llegar a observar recuperaciones ante las deprimidas paridades que se ubican por debajo del 50%.

Esto se debe a que los inversores ya venían descontando aceleradamente una posible reestructuración, y así es que se focalizaban en especial en los recovery-value que surgían de los diferentes escenarios de simulaciones financieras.

Aun así, el camino a recorrer en el complejo proceso de reperfilamiento de la deuda recién comienza y sin dudas se desarrollará en un clima de elevada volatilidad, al ritmo de operadores que estarán atentos a los detalles de los canjes y la capacidad técnica y política de llevar adelante dichas implementaciones.

Incluso no debería descartarse que el proceso pueda ir sufriendo modificaciones al ritmo de negociaciones con las fuerzas políticas y también con los inversores, tanto los que tienen títulos de legislación local como internacional, por lo cual resultaría desafiante llevarlo adelante rápidamente y más en un clima de incertidumbre como el actual.

Ante ello, los inversores con tenencias deberían estar muy atentos y evaluar activamente la marcha de los acontecimientos. Con profesionalismo deberán seleccionar las alternativas que, según sus perfiles, les permitan obtener el mejor vehículo disponible para recuperar valor tras la vertiginosa caída sufrida en las cotizaciones de los títulos públicos.

El autor es economista y titular del Estudio Ber