El ministro de Hacienda Hernán Lacunza (Gustavo Gavotti)
El ministro de Hacienda Hernán Lacunza (Gustavo Gavotti)

Spoiler alert: esta columna puede quedar desactualizada al momento de la apertura del mercado. Lea bajo su propio riesgo.

Si hay algo que tiene la economía en general y el mercado en particular es su absoluto pragmatismo. La efectividad de las medidas anunciadas por el ministro de Economía Hernán Lacunza solo será manifiestas luego de que los mercados cambiarios y de capitales operen en consecuencia.

En otra oportunidad señalé que el mercado había exagerado su reacción con posterioridad a las elecciones PASO. Una devaluación del 30% contra dólar, sumado a caídas históricas tanto en renta variable como fija, no tenían correlato con ninguna modificación de los fundamentals ni con el perfil del candidato más votado, Alberto Fernandez. Nada de esto ha cambiado, más allá de la volatilidad y la caída de reservas.

Esta suerte de período histérico del mercado forzó el reemplazo del ministro Dujovne por Lacunza, quien este miércoles anunció una serie de medidas que pueden resumirse en una política de "patear para adelante" los problemas.

El diagnóstico es claro. Argentina tiene varios problemas macroeconómicos serios: a) su deuda de 324.898 millones de dólares, la cual comparativamente con otros países puede parecer baja en términos de Deuda/PBI, pero no puede subestimarse; b) la abultada concentración de pagos y vencimientos, el cual representa el 69,4% del total en el periodo 2019-2025 ; c) la cantidad de deuda nominada en moneda extranjera, siendo esta el 78% del total; y d) la cantidad de pasivos remunerados del Banco Central y su potencial inflacionario.

Las medidas apuestan, en el caso de los títulos públicos con vencimiento más cercano, a un canje voluntario que busque alargar los plazos, respetar la tasa de interés y sin quita de capital. Si bien es el Congreso el que definirá la forma, la clave aquí es el término "voluntario". Si se instrumenta un swap de bonos donde se ofrezca alguna mejora a los tenedores que deseen entrar en dicho canje, y a su vez se respeta los términos de emisión a aquellos que no ingresen, este puede ser considerado un canje exitoso y alejaría la temida palabra "default", que trae malos recuerdos a la memoria genética argentina.

El anuncio referente a la renegociación con el FMI (acreedor del 15.8% del total de la deuda) es importante a los fines de asegurar los desembolsos para sostener la liquidez del mercado en los primeros tramos y poder diferir los pagos que debe hacer la Argentina. En este caso, tanto el FMI como la Argentina están necesitados de una resolución favorable. La Argentina es el principal deudor del organismo y una crisis sistémica no solo afectaría reputacionalmente al FMI, sino que también puede generar un efecto fly to quality que incremente el riesgo de contagio a otras economías de frontera y emergentes.

La decisión de reestructurar unilateralmente algunas Letras (Lecap, Letes, Lecer y Lelink) básicamente indica quiénes serían los "perdedores" de las medidas. La reestructuración de plazos se dará solo en los tenedores institucionales, tales como los bancos o compañías de seguros. No obstante, el porcentaje de la deuda total nominada en estos instrumentos en manos de inversores institucionales no supera el 0.84%, de forma que la reestructuración "compulsiva" no alcanza siquiera al 1%, reduciendo el impacto real sobre la deuda, pero también sin generar un riesgo reputacional para la Argentina que pudiera complicar futuras negociaciones.

Llama la atención que nada se haya anunciado respecto a esa bomba de tiempo que son las Leliqs. Estos pasivos remunerados representan mas del 95% de la Base Monetaria, un porcentaje absolutamente desmedido y un riesgo contingente enorme. Teniendo en cuenta que el Gobierno tuvo que declarar desiertas recientes licitaciones de letras, el riesgo de no poder renovar las Leliqs genera una presión inflacionaria y cambiaria incontrolable. El BCRA perdió la oportunidad de lanzar un swap por un título que le permita a los bancos utilizarlo como un encaje y así reestructurarlo de una forma market friendly.

Finalmente, el Gobierno anunció que intensificará la intervención en el mercado cambiario. De acuerdo al nivel de reservas, esto puede ser llevado adelante sin problemas por ahora. Pero con niveles de intervención actuales del 60% por parte del BCRA, esas reservas pueden agotarse pronto. El mensaje no debería haber sido "tengo billetera suficiente", sino plantear un cambio de expectativas interviniendo en el mercado de futuros.

Finalmente, el nivel de depósitos privados en el sistema financiero luce robusto y aleja los temores de una corrida bancaria. No obstante, la economía se maneja por expectativas futuras y es importante que el Gobierno lo entienda en forma urgente. La economía se subordina a la política, y las medidas por el momento tienen sabor a poco. En pocas horas abrirán los mercados y, una vez más, el pragmatismo dará su veredicto. 

El autor es abogado, licenciado en Finanzas y trabaja como consultor. Anteriormente se desempeñó como director y vicepresidente del Banco Chubut SA, subsecretario de la provincia de Chubut, concejal de la ciudad de Trelew y asesor de empresas.