Chávez, Cristina y Néstor Kirchner
Chávez, Cristina y Néstor Kirchner

En pocas semanas la Argentina retomará la política exterior delineada durante los años 2003-15 que se caracterizó por el fortalecimiento de las relaciones con los gobiernos hemisféricos de Brasil, Bolivia, Cuba, Ecuador y Venezuela; una aproximación estratégica con China y Rusia y una creciente hostilidad con el gobierno de los Estados Unidos.

El Instituto Patria publicó Una política exterior soberana, que contiene una recopilación de las alocuciones de Cristina Fernández de Kirchner durante su mandato y los últimos años. El prólogo expresa que las disertaciones formulan una propuesta universal para el bien común, una invitación a crear nuevas arquitecturas institucionales globales y una crítica al sistema financiero como causa de la crisis mundial al otorgársele privilegios sobre los capitales productivos.

La reestructuración de la deuda externa iniciada por Néstor Kirchner dominó la agenda externa durante todo el período por las dificultades para alcanzar el consentimiento del 100% de los acreedores y el enfrentamiento con los holdouts por la decisión de la Justicia de los Estados Unidos. La Argentina dedicó un gran esfuerzo diplomático en las Naciones Unidas, el G20 y el G77+China para promover una Convención en materia de reestructuración que impidiera que un porcentaje exiguo de acreedores bloquee un acuerdo mayoritario. Los Estados Unidos no compartieron la propuesta porque "agregaría incertidumbre" en los compromisos y elevaría los costos financieros al alentar los defaults. El tema fue saldado con la incorporación voluntaria en los contratos de cláusulas con un objetivo similar.

Las relaciones con China y Rusia merecieron un tratamiento especial durante los 12 años. Los acuerdos de asociación estratégica integral más los emprendimientos conjuntos y la asistencia financiera representaban un "salto para la modificación del mapa geopolítico a nivel global" que sumado a la participación de Brasil en el BRICS provocaron según esta interpretación el regreso de los Estados Unidos a la región para mantener su poder hegemónico.

La visión de que América Latina y en especial la Argentina constituyen una región estratégica para cualquier país potencia por las tenencias de minerales, petróleo, acuífero y producción agropecuaria explican el énfasis en la coordinación de una política de defensa suramericana. La ex Presidente Fernández destaca la concreción de Unasur, el funcionamiento del Consejo de Defensa y la propuesta de creación de la Escuela Sudamericana de Defensa. Los elogios a Fidel Castro y Hugo Chávez forman parte de la idea de un Estados Unidos agresor e intervencionista; ambos aparecen como líderes de la independencia latinoamericana.

La Argentina es también víctima del colonialismo. La ocupación de las Islas Malvinas es uno de los últimos vestigios del colonialismo y la actitud del Reino Unido de desconocer los llamados de las Naciones Unidas mostraría el desdén de los países desarrollados por las decisiones adoptadas democráticamente y la necesidad de reformar ese organismo para transferir el poder del Consejo de Seguridad a la Asamblea General.

La política exterior del período 2003-2015 descripta en la publicación del Instituto Patria muestra una Argentina combativa liderando la batalla contra el capitalismo financiero, las desigualdades, la reformulación de las instituciones globales y por el control democrático de organismos multilaterales y corporaciones. La reanudación de esta forma antagónica de ver el mundo demandará una tarea ciclópea donde estará sola arando en un desierto. El peronismo es adepto a este tipo de cruzadas. El general Perón ya desplegó durante su primer gobierno la epopeya de la Tercera Posición para distanciarse de los Estados Unidos y la Unión Soviética de la cual nadie quiere acordarse. El mundo ha cambiado. La Argentina desde ese entonces no ha dejado de retroceder a nivel global y también en la región. El pragmatismo podría ser la opción para aprovechar las oportunidades y coadyuvar al desarrollo sustentable que contribuya a resolver el grave deterioro social.

El autor es diplomático y analista internacional.