Decir que la revolución digital que caracteriza a este siglo impacta en cada una de las aristas del mundo de hoy no es ninguna primicia. El surgimiento de las nuevas tecnologías obligó a las empresas de todo el mundo y de todos los rubros a sumergirse en el universo digital y reinventarse.

Hoy el país se presenta, a nivel mundial, como un polo tecnológico de exportación de servicios relativos al software, principalmente a Estados Unidos y la Comunidad Económica Europea. Además, tiene un gran atractivo para inversores provenientes del exterior. Este posicionamiento se debe, en gran medida, al talento argentino, que es reconocido en el mercado mundial por marcar la diferencia en este rubro. Gracias a la creatividad y la energía para emprender utilizada en los distintos procesos, se otorga un valor agregado a los productos y servicios de las diferentes compañías IT.

Según el último estudio Global Skills Index, elaborado por la prestigiosa plataforma de educación online Coursera, Argentina es el país con mayor talento en tecnología en todo el mundo.

Para poder mantener este puesto en la industria es importante tener un marco legal que sostenga a estas empresas y que les permita crecer y seguir innovando. Hace unos días, el Congreso de la Nación aprobó por unanimidad el nuevo "Régimen de Promoción de la Economía de Conocimiento". La ley de Software, sancionada en 2004, fue modificada por este nuevo régimen ampliando el espectro de rubros amparados por esta reglamentación, como la biotecnología, la robótica y el desarrollo satelital. Antes, sólo alcanzaba a la industria del software y servicios informáticos. Esta ley delimita estratégicamente qué actividades forman parte de la Economía del Conocimiento, concepto que hace referencia a actividades muy dinámicas que combinan el desarrollo y el uso intensivo de la tecnología con capital humano altamente calificado y que prometen seguir creciendo de manera imparable en Argentina y a nivel mundial.

Los beneficios que conlleva esta ley son la garantía de estabilidad fiscal, la reducción del impuesto a las ganancias y la proyección de crear 215.000 puestos de trabajo. Además, se sumarían 200 mil empleos bajo la modalidad de freelance y se estima que generarán 15.000 millones de dólares en exportación en 2030.

La nueva ley promueve la aplicación de mejoras continuas en las empresas, inversiones en innovación y desarrollo, así como también capacitación constante para los empleados. Hoy Argentina es uno de los países con mayor potencial de exportaciones de economía del conocimiento, pero es indispensable trabajar para liderar la carrera de innovación global y evitar perder participación mundial.

Estamos frente a una carrera global en la que todos los países trabajan fuertemente para  hacer crecer la Economía del Conocimiento: son los empleos del presente y del futuro, es la innovación, la calidad y el desarrollo sustentable. En este punto, Argentina tiene ventajas en esa carrera: talento, creatividad, formación técnica y profesional, vocación global y fuerza emprendedora. Son valores intangibles y son los motores que impulsan una start up, que vuelven regional a una PyME y unicornio a una idea.

Esta reglamentación permitirá una reinvención de la economía en nuestro país y también hará posible nuestra participación en un fenómeno clave del siglo XXI como es la Economía del Conocimiento. Es un desafío ambicioso y para llevarlo adelante se necesita de la participación de todos los miembros de la esfera pública y privada, junto con un alto nivel de audacia empresarial y de compromiso político.

El autor es Managing Director de GlobalLogic Latin America