Fernando de la Rúa honró la tradición de todos los presidentes de orgien radical de dejar el gobierno como hombre probo.
Procuró conciliar a la sociedad argentina estableciendo una fluida alienza con el peronismo y otras fuerzas políticas. Le tocó gobernar con una economia debilitada por la enorme deuda que dejó el menemismo y las adversas condiciones internacionales.
Cuando la autoridad presidencial se fue debilitando, por circunstancias internas y externas, eligió remitirse a las instituciones, renunciando ante el Congreso para que se haga cargo del relevo.
Su renuncia fue la de un mandatario cabalmente republicano y celoso del servicio del interés general. 
Que en paz descanse.
El autor fue jefe de Gabinete del gobierno de Fernando de la Rúa.