(Foto: Franco Fafasuli)
(Foto: Franco Fafasuli)

Son numerosas las advertencias de científicos de todo el planeta que nos vienen alertando desde hace varios años sobre los graves riesgos que implica el sostenido aumento en la temperatura. Estos riesgos se traducen en crecientes desastres ambientales como incendios, sequías, tormentas e inundaciones. En los últimos años de este siglo XXI hemos tenido los años más calurosos desde que se llevan registros situación, que, como expresa la Organización Meteorológica Mundial, está también ocurriendo este año en muchos lugares.

Al mismo tiempo, y no es una simple coincidencia, aumenta el consumo mundial de combustibles fósiles contaminantes. Por esta razón ha sido un nuevo llamado de atención la información recientemente publicada por BP sobre el consumo energético mundial durante el último año (2018).

Según la información recientemente difundida por BP, el año pasado aumento el consumo de combustibles contaminantes en el mundo (gas, 5,3%; carbón, 1,4% y petróleo, 1,2%). Por esta razón no nos debe sorprender que también hayan aumentado las emisiones de dióxido de carbono (2%); este es el mayor incremento en los últimos 7 años.

Claro que no en todos los países del mundo, alrededor de 200, se registró el mismo incremento en estas emisiones contaminantes. Se destaca el aumento de las emisiones en Estados Unidos (2,6%) y China (2,2%). Estas dos naciones lideran las emisiones totales, ya que las emisiones de China representan el 28,9% de las emisiones mundiales y las de Estados Unidos, el 15,2 por ciento.

El grueso de las emisiones mundiales es generado por apenas seis jurisdicciones, que en conjunto representan casi el 70% de las emisiones totales (China, Estados Unidos, Unión Europea, India, Rusia y Japón). El resto de los países apenas representa el 30% del total.

Tenemos que tener en cuenta que hay grandes diferencias entre las naciones cuando se presta atención a las emisiones por habitante, que están siempre vinculadas con el grado de desarrollo económico de cada país. Por esta razón, es muy grave que una potencia mundial como los Estados Unidos tenga ahora un presidente que niega el peligro de la contaminación ambiental y, además, se niegue a cumplir con los compromisos del Acuerdo de París (2015).

El autor es miembro de la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente.