La Amazonia, Laudato si’ y el papa Francisco

Como lo anticipamos en nuestra nota publicada el domingo pasado en Infobae, la región panamazónica será objeto de una reunión asamblearia de la Iglesia y de los pueblos de esa región que se llevará a cabo en Roma, del 6 al 27 de octubre del corriente año. Consistirá en una serie de sesiones —a nuestro juicio las más trascendentes del año y tal vez de la década— que reunirá a pueblos e Iglesia para hablar de la propia existencia y sobre la existencia de la naturaleza y de todos los pueblos del mundo.

Una parte del mundo en Asamblea

Dijimos en nuestra nota anterior que en el Sínodo participarán los obispos de la región panamazónica de la que forman parte nueve países latinoamericanos, misioneros y representantes de comunidades que habitan allí —pueblos originarios y otras poblaciones amazónicas—, representantes de organizaciones libres del pueblo y expertos en el tema medioambiental especialmente dedicados.

Un mundo en terapia intensiva 

En la encíclica Laudato si', el papa Francisco nos advierte que la degradación ambiental es tan grave que se está inaugurando una nueva era geológica denominada "el antropoceno", donde se estaría ingresando a una gran extinción, a un colapso biológico en el que desaparecerán las especies vivas que conocemos. Mientras tanto, muchos de los poderes de este mundo piensan que todo puede continuar como está como coartada para mantener sus hábitos autodestructivos con un comportamiento que parece suicida (Números 55 y 59 encíclica Laudato).

Uno de los órganos más afectados por el extractivismo y la tala de bosques es la región panamazónica, que hace las veces de pulmón del planeta.

Los que mandan y las enfermedades del planeta Tierra

Una primera mirada de ese gran pulmón del planeta nos muestra que ese órgano vital del cuerpo se encuentra muy afectado. Vía respiratoria de un planeta que adolece también de serios deterioros en otros rincones de su anatomía. Y no solo eso. La cura es muy difícil a causa del estado psicofísico de los que mandan a la población mundial, ya que los que mandan, a su vez, están sumamente enfermos. Sufren la enfermedad del poder y del dinero. Y esta enfermedad ha sido y es la causa de todos los males, y niega, como suele suceder con los que pierden el corazón, la gravedad de su propio estado. Sin paradojas y con brevedad "un gran deterioro de nuestra casa común", según el propio diagnóstico de Francisco. Lo que pone en serio riesgo la existencia misma del mundo como totalidad del planeta y se extiende como fenómeno social a quienes lo habitamos.

Si usamos la cabeza y el corazón ante un enfermo grave de los pulmones, las infecciones de la piel, las lesiones de las uñas, las úlceras, los problemas oftalmológicos u odontológicos, la obesidad, deberían ser curados, pero en un segundo plano. Primero lo primero.

La gravedad de la situación la viene señalando el Santo Padre en diversos documentos y homilías, y lo anticipó de manera magistral en la encíclica Laudato si', de lectura obligatoria para quienes tengan todavía algún grado de responsabilidad.

El método

Como es clásico ya en las asambleas y los trabajos de la Iglesia, y según surge del Instrumentum laboris de la Asamblea Especial para la Región Panamazónica disponible íntegramente en la web, el método que se llevará a cabo es el de "ver-juzgar-actuar y celebrar", cuyo significado hemos desarrollado en este medio antes y brevemente recordamos. "Ver" no es otra cosa que ver la realidad con todos nuestros sentidos y con todos los medios a nuestro alcance, que va desde la observación directa, los testimonios, las investigaciones científicas u otros para tener el más cabal conocimiento (a través de una inteligencia que siente) y, en este caso, de lo que es y de lo que se hace en esa región. El "juzgar" no tiene nada que ver con los tribunales, sino con el ajustar esa realidad que vamos conociendo a la luz de las enseñanzas evangélicas. El "actuar" está referido a saber qué hay que hacer, tal como el cirujano después de ver las heridas y valorarlas sabe dónde hay que intervenir y hacia dónde dirigir sus acciones. Por último, el "celebrar" será agradecer entre todos a Dios por la labor realizada en reunión y comprometernos en nuestro actuar.

Las causas del "antropoceno" según Francisco

Todos vamos a seguir de cerca el desarrollo de esas jornadas para ver si creen que es curable o debemos resignarnos a la extinción y, en el primer caso, cuáles son las vías de acción. Por ahora —y antes de entrar en detalles— nos hacemos dos preguntas: ¿Por qué es vital para la vida del planeta el pulmón amazónico? Y luego: ¿cuáles fueron las causas de su calamitoso estado?

Antes de entrar a reflexionar sobre los puntos más importantes que hay que abordar para enderezar la acción frente al delicado estado de las cosas, vamos a intentar contestar, en nuestra próxima nota, esas dos preguntas.

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