El anuncio del acuerdo Mercosur-Unión Europea implica numerosos cambios para Argentina. Es un gran cambio que en muchos casos será beneficioso, ya que fundamentalmente abre muchos mercados. Al mismo tiempo, obliga al Mercosur a competir. Aquellas empresas que logren actualizarse tendrán acceso a cientos de millones de potenciales consumidores y los que no sean tan eficientes enfrentarán serios problemas.

Me llama la atención el dispar tratamiento o interpretación del acuerdo, con voces muy a favor y en contra. Estoy entre los que están a favor. Para analizar las críticas hay que ser consistentes. Una de dos: o este acuerdo se estaba trabajando durante los últimos 20 años, o se realizó en la gestión Cambiemos. Si fue durante 20 años, entonces no se pueden lanzar las críticas infantiles de entrega de soberanía, sometimiento a empresas extranjeras y destrucción de la economía, ya que se trabajó durante varias presidencias. Si, por el contrario, es fruto de la gestión Cambiemos, es sorprendente la velocidad para algo tan complejo. Es más, desde el punto de vista de Brasil es absurdo pensar que pudo ser negociado en solo 6 meses de la gestión Bolsonaro.

Este acuerdo ha sido también muy criticado por diversas organizaciones europeas. Si hay críticas sectoriales tanto por Mercosur como por Unión Europea, ¿por qué es una buena noticia? ¿Por qué hacerlo ahora, cuando nuestra economía y la de nuestros socios Mercosur está débil? Creo que siempre habrá quien esté perjudicado, y contentar a todos es imposible. El punto es si se logran más beneficios que costos.

El acuerdo plantea un tema de equidad muy relevante: si por el acuerdo se perjudica Juan, pero se beneficia Pedro, la razón para firmarlo es que el beneficio de Pedro sea muy grande (y pueda compensar a Juan), o que Juan no tenía forma de mantenerse en la actividad de todas maneras. Tengamos en cuenta que las economías cerradas solo pueden tener productos caros para su limitada población y el nivel de empleo tiende a decaer.

También plantea tema de orientación de recursos públicos y privados: ¿apoyar a los sectores competitivos para que crezcan rápidamente o a los más débiles para que el golpe sea lo más suave posible? Veremos. Estamos a pocos meses de un nuevo presupuesto nacional, amén de las elecciones. Allí se verán las decisiones que Argentina va tomando.

En cada empresa de cada sector de cada país, en cada repartición pública, en cada asociación, debería haber en este momento un comité ejecutivo estudiando exhaustivamente el tema.  El tren de la historia ha acelerado y nadie quiere quedarse en el andén.

La autora es economista, Universidad CEMA.