Bernie Sanders (Reuters)
Bernie Sanders (Reuters)

Los demócratas ya comenzaron la campaña electoral para sacar a Donald Trump de la Casa Blanca en noviembre de 2020. La lista de aspirantes a primer mandatario llega a 20 pero se destacan dos: el ex vicepresidente, John Biden, y el senador Bernie Sanders, quien compitiera en las primarias con Hillary Clinton, en 2016. El primero en comenzar la maratón para ganar la nominación fue Biden, en Pittsburg, Pennsylvania. Este estado, conjuntamente con Wisconsin y Michigan, dieron la victoria a Donald Trump en el Colegio Electoral. En cada uno de ellos el candidato republicano triunfó por diferencias de 0,7%, 0,2% y 0,8%, equivalentes a 80 mil votos que le permitieron adjudicarse todos los delegados.

John Biden habló en el Sindicato de Camioneros reivindicando a los trabajadores y la clase media que simbolizan, según sus palabras, la columna vertebral de los Estados Unidos y atacó las políticas de Donald Trump, que "favorecen a los sectores concentrados de la economía representados en Wall Street". El lanzamiento de la campaña en un sindicato es parte del esfuerzo para ganar el apoyo de AFL-CIO, que constituyera el principal apoyo del Partido Demócrata durante muchos años. La industria siderúrgica tuvo una fuerte presencia en Pennsylvania, cuyos salarios promedios superaban los 80 mil dólares anuales. Este sector industrial, al igual que otros, se vio afectado por la relocalización de empresas a nivel global y el aumento de las importaciones, generando un resentimiento ante las dificultades de los trabajadores para reubicarse en las actividades tecnológicas que caracterizan a los estados del oeste y este. El presidente Trump generó varios tuits cuestionando la presencia de Biden en Pennsylvania y criticando a los líderes de los sindicatos que viven de los aportes de sus afiliados "pero los miembros aman a Trump. Ellos miran a nuestro récord en la economía, impuestos, regulaciones y militares. Ganamos".

Los demócratas sostuvieron siempre posiciones proteccionistas en comercio internacional por la influencia de AFL-CIO, mientras que los republicanos, hasta la llegada de Donald Trump, fueron partidarios del libre comercio y contrarios a la agremiación de los trabajadores. La campaña de 2015 marcó un cambio en la estrategia del Partido Republicano que atacó los acuerdos de libre comercio negociados durante los Gobiernos demócratas, en especial el NAFTA, el TPP y el otorgamiento del trato de nación más favorecida (NMF) a China en 2000. El NAFTA fue negociado y firmado por George Bush el 17 de diciembre de 1992 y Bill Clinton logró su aprobación por el Senado con los votos de 34 republicanos y 27 demócratas en 1993. El NMF permanente a China fue propuesto por Bill Clinton y aprobado durante el Gobierno de George Bush; el Senado aprobó la legislación por 83 a 15 el 19 de septiembre de 2000. John Biden estuvo entre los 83 senadores que votaron afirmativamente.

El nuevo NAFTA, denominado USMCA, enfrenta una dura oposición demócrata en el Congreso que no esperaba el cierre de la negociación. Los demócratas cuestionan los capítulos de derechos laborales, protección del medio ambiente y garantía de aplicación. El senador Bernie Sanders propone, entre otras medidas, excluir de las licitaciones del Gobierno Federal a las empresas que subcontraten en el exterior, renegociar todos los acuerdos comerciales para prevenir la subcontratación, designar a China como país manipulador de su moneda y garantizar los derechos laborales para evitar cualquier pérdida de empleos. El discurso de Sanders, similar al de Donald Trump durante la campaña, obligó a Hillary Clinton a adoptar una posición defensiva, rechazando el TPP negociado cuando era secretaria de Estado.

La campaña de Bernie Sanders ya explicitó que atacará a John Biden por su voto en favor del trato de NMF a China en el año 2000 y por haber acompañado a Barack Obama en las negociaciones del TPP. Estas acusaciones empujarán a los candidatos a acentuar la prédica proteccionista que siempre resulta atractiva y fácil de comprender para ganar adeptos entre los sectores económicos perdedores en una economía influenciada por el cambio tecnológico.

La campaña electoral en los Estados Unidos amenaza convertirse en una contienda en favor del proteccionismo sin tener en cuenta sus consecuencias sobre el resto del mundo y los países en desarrollo que necesitan expandir su comercio exterior. El presidente Trump ha logrado un importante triunfo al convencer al resto sobre las ventajas de su política comercial y pareciera que los demócratas solo atinan a presentarse como mejores ejecutores sin agregarle ningún condimento nuevo.

El autor es diplomático.