Con el bienio 2018-2019 configurándose como uno de los más trascedentes en términos político-electorales, Panamá será el segundo país de la región en celebrar elecciones generales para elegir presidente, 71 diputados de la Asamblea Nacional, 20 diputados del Parlamento Centroamericano (PARLACEN), 81 alcaldes, 8 concejales y 679 representantes, lo que totaliza más de 1700 cargos en disputa entre titulares y suplentes.

Serán las sextas elecciones tras el derrocamiento de Manuel Antonio Noriega, en 1989, y las primeras en realizarse bajo las nuevas disposiciones del Tribunal Electoral (TE), reglamentadas en 2017. Entre sus aspectos más relevantes están la reducción del tiempo de campaña, que contempla 60 días para elecciones generales y 90 días para las elecciones primarias; el registro previo de las encuestadoras frente al Tribunal Electoral; topes para el financiamiento privado de campaña; y la posibilidad de emisión de voto adelantado. Únicamente podrán ejercerlo las personas que estén de servicio el día de los comicios, como los nacionales que se encuentren en el extranjero y los miembros de la Fuerza Pública.

Sobre un total de 2.757.823 electores, un 40% son menores de 40 años y 56.062 jóvenes votarán por primera vez. Estos segmentos etarios dinamizan el debate político, incorporan temáticas que antaño parecían muy ajenas a la arena política y hoy se tornan centrales, como los derechos humanos, el medioambiente, los derechos LGBT y la lucha contra la corrupción.

Por otro lado, con un padrón electoral compuesto en un 50,2% por mujeres, otra novedad es la propuesta sobre paridad de género, aunque con cierta particularidad. Si bien el país legisló este aspecto en 2012, su alcance se limita a las elecciones primarias. Así, la paridad no siempre se traduce en un 50/50 en la oferta electoral definitiva.

Los candidatos presidenciales en carrera son siete, cuatro postulados por partidos políticos y tres independientes: Laurentino "Nito" Cortizo (Partido Revolucionario Democrático), Rómulo Roux (coalición Un Cambio para Despertar, integrada por el Partido Cambio Democrático y el Partido Alianza), José Isabel Blandón (Partido Pañamenista), Saúl Méndez (Frente Amplio por la Democracia), Ana Matilde Gómez, Marco Ameglio y Ricardo Lombana.

Una figura polémica durante el proceso ha sido el ex presidente Ricardo Martinelli (2009-2014), quien buscaba competir por la alcaldía de la ciudad de Panamá y una diputación. Estas aspiraciones, sin embargo, llegaron a su fin el pasado viernes 26 de abril, solo a días de los comicios, cuando el Tribunal Electoral admitió las impugnaciones a sus candidaturas, por no cumplir con el requisito de haber vivido en el circuito político 8-8 al menos por un año antes de las elecciones.

Recordemos que Martinelli, procesado por supuesto espionaje a opositores, fue extraditado en junio del 2018 desde los Estados Unidos, donde cumplió un año de prisión en la Cárcel Federal de Miami. Fue detenido por solicitud de la Corte Suprema de Justicia de Panamá, luego que se ordenara una alerta roja de Interpol para su arresto y extradición. El Departamento de Estado norteamericano aprobó este procedimiento, realizado en medio de un fuerte operativo de seguridad. Por el tratado de extradición entre ambos países solo puede ser juzgado en su país; no obstante, en su condición de diputado del PARLACEN, está siendo investigado por la Corte Suprema y no por la Justicia ordinaria.

En un contexto regional —y mundial— de creciente desafección ciudadana hacia la política, es menester señalar que un 51,65% del total de electores posee filiación política. A diferencia de las últimas experiencias electorales, donde han sobresalido los candidatos outsiders, la oferta electoral panameña no exhibe un candidato de estas características.

Los sondeos electorales sitúan al opositor Cortizo con una intención de voto de entre 45% y 50%, seguido de lejos por Roux, también opositor, con un 17 a 20 por ciento. Blandón, candidato del oficialismo, oscila entre 9 y 13 por ciento. Los restantes contenientes no superan el 7% cada uno. Quien obtenga la mayoría simple gobernará el país centroamericano durante los próximos cinco años.

La campaña electoral también se desarrolla en redes sociales. Bajo el hashtag #NoalaRelección aquellos que no se sienten representados por los partidos políticos han buscado visibilizarse.

La apatía popular sin duda será protagonista de la jornada electoral. Conquistar a una población desencantada supone un desafío para los candidatos; y en un país donde el voto no es obligatorio y se gana por un voto, la movilización ciudadana hacia las urnas hace la diferencia.

La autora es directora del Observatorio Electoral de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL) y directora ejecutiva de la Unidad de Política Institucional de la Defensoría del Pueblo de CABA.