Por qué el programa Precios Esenciales ya es un fracaso

(Foto: Maximiliano Luna)
(Foto: Maximiliano Luna)

El Gobierno no esconde su desprecio por los que menos tienen. Elaboró una lista indignante de productos donde no hay calidad ni variedad alimenticia. Faltan frutas, verduras, carnes y pescado. Pero hay vino y cerveza. La mayoría de los productos son con base en harina, arroz y polenta. Cuando el problema del hambre aumenta todos los días, Mauricio Macri decide no escuchar y pide "aguantar" a costa del sufrimiento de los demás.

Los 64 productos esenciales ni siquiera respetan la canasta básica alimentaria que mide el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que en febrero de este año alcanzó los 11.692 pesos. Y mucho menos representa a la canasta básica saludable, que en el mismo período trepó a los 19.700 pesos.

Este programa es malo porque no ataca ninguno de los principales problemas respecto de los alimentos: ni la inflación, ni la distribución, ni la producción, ni la caída del consumo, ni la mal nutrición de niños y niñas, y mucho menos la concentración de la distribución de alimentos en unas pocas empresas. Los 64 productos se reparten entre solo 17 compañías. Y mucho menos ataca el grave problema del hambre.

El Gobierno lo sabe y también los empresarios: el programa no resuelve nada, es puramente electoralista. Lo dijeron los dueños de las empresas cuando salieron de la reunión con el presidente Macri. No van a respetar los precios porque "sería ingenuo pensar que se pueden congelar por seis meses", dijo Martín Cabrales, vicepresidente y accionista de Café Cabrales.

Esta artimaña electoral es una gota más en un vaso que está por rebasar. El Presidente perdió la credibilidad en la sociedad, pero también en la política. Sus palabras, sus anuncios, sus medidas no tienen peso. Debilitado como está, solo intenta maquillar los últimos meses para pelear la reelección.

Desde el Congreso venimos impulsando desde hace dos años la ley de emergencia alimentaria que propone duplicar las partidas correspondientes a programas alimentarios con el objetivo de revertir las situaciones de mal nutrición poblacional. Todavía no la podemos tratar porque el oficialismo la tiene escondida en un cajón.

Mientras tanto, en los comedores y los merenderos comunitarios se hacen malabares para que niños y niñas puedan comer todos los días, porque, en muchos casos, es el único plato. Y lo que comen es lo que pueden y no lo que realmente necesitan para su desarrollo y crecimiento. Con mucho amor, las cocineras intentan darles carne, pollo, cerdo para que no coman siempre arroz y fideos. Pero se hace muy difícil, porque cada día que pasa es una familia más para contener. Antes asistían los niños y niñas solos. Ahora acuden con sus padres y madres.

 Este Gobierno llevó a argentinas y argentinos a la peor miseria que existe: tener hambre. Este Gobierno es perecedero, como la leche que ya no se puede comprar, como la carne que falta en la mesa. Este Gobierno no pudo y no quiso. Este modelo ya llegó a su fin.

El autor es jefe de Bloque de Diputados (Movimiento Evita).

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