Lo único certero en la política argentina es la incertidumbre. No recuerda esta cronista en la historia contemporánea democrática tanta duda, tanta vacilación, no en los candidatos presidenciales, cuyos silencios responden a estrategias electorales, sino en la ciudadanía. Hemos reflejado que al Presidente, que sí dice querer ir por su reelección y que seguramente será así, todos los días aparecen quienes lo invitan a olvidar tal propósito. Es más, sus socios radicales están evaluando esta alternativa de cara a la Convención Nacional, que aún no ha sido convocada. No pocos hablan en voz baja sobre las fricciones que mantendrían los gobernadores Alfredo Cornejo y Gerardo Morales.

La ex Presidente se apoltrona en sus porcientos; según esto ganaría, pero un gran halo de duda la rodea. Tal vez su silencio sea Dios y verdugo de tal decisión. Y por qué no pensar que el principal obstáculo para su aceptación no resida en Comodoro Py, más allá inclusive de las últimas declaraciones del contador Manzanares, sino en su hija Florencia. Cuánto demorará en preguntarle, si ya no lo ha hecho: "Mamá, ¿por qué me metieron en esto?".

Sí, ocurrió algo que ha cambiado la previsibilidad de las estrategias electorales de los hacedores de grieta, y es la presencia del ex ministro Roberto Lavagna, que altera la siesta política de octubre. Quien, más allá de no haberlo anunciado, actúa como un verdadero candidato. Su irrupción sigue produciendo efecto dominó para el resto del mapa político. Mauricio Macri debió reconsiderar al socio radical, con medidas que jamás motu proprio hubiese pensado, aceptado y puesto en marcha. Más allá de su extraña manera de efectivizarlas, pero adoptándolas al fin.

Tampoco su jefe de gabinete, Marcos Peña, hubiera invitado a Federico Storani, hoy al mediodía, y a Ricardo Alfonsín, mañana miércoles, a charlar en la Casa Rosada, en un intento de retener un desbande de radicales hacia Consenso 19. Storani, vicepresidente de la UCR, le dejará a Peña un dossier de propuestas (Lo cortés no quita lo valiente). La convocatoria por separado solo es producto de un tema de agenda de los protagonistas. Tampoco los encuentros tienen temario. Pero se observa la convicción de los invitados de no desistir del compromiso para con Lavagna. Es más, este sector ya está elaborando las propuestas de contestación al paper confeccionado por el ex ministro.

Tal vez el principal valor agregado electoral que podría presentar Roberto Lavagna, más temprano que tarde, es un plan económico, principal carencia de la ex Presidenta y de su sucesor. Mauricio Macri hasta ahora nunca presentó un plan económico y, producto de ambos gobiernos, Argentina presenta una situación ruinosa.

Hasta Martín Lousteau, anoticiado por Lavagna de la necesidad de consensos, escribió en Infobae solicitando lo mismo, pero ¿queriendo que ese proceso lo conduzca Cambiemos? De ser así, tal vez lo que no evalúa el diputado economista es que, en la construcción política que plantea Lavagna, las coincidencias multisectoriales y multipartidarias se colocan por encima de la grieta social que es su obsesión. Allí no hay lugar central para los hacedores de grieta política, llámese Macri/Kirchner o marketineros al estilo Jaime Durán Barba, principal escollo hoy a cualquier intento de recuperación argentina a través de un plan a largos años.

También la irrupción de Lavagna cambió la forma, sobre lo que Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey creían que sería un paseo protagónico por el asfalto de lo que alguna vez fue la avenida del medio. No obstante, hay una gran duda sobre cómo construirá Lavagna la base social de su proyecto a través del justicialismo.

De cualquier manera, para que los candidatos a presidente definan una estrategia territorial nacional, faltan los resultados de las PASO en Santa Fe, este próximo domingo y el resultado de la generales en Córdoba, el domingo 12 de mayo. Estos resultados visibilizarán la geografía de los equilibrios interfuerzas que ayudarán a definir sus estrategias, teniendo en cuenta que después de Buenos Aires y Capital Federal, Córdoba y Santa Fe son los distritos más importantes.

A propósito de las PASO en Santa Fe, dos son los polos de atención. El primero recae en la definición del peronismo a nivel de candidaturas a gobernador y vice. Todo indica que Omar Perotti se impondría a María Eugenia Bielsa. La gran duda reside en el día después, si camino a junio el rafaelino podrá atraer los votos de Bielsa. Y de resultar al revés, lo mismo. En cuanto al otro punto de atención, está en Rosario. ¿Podrá Verónica Irizar, la candidata del oficialismo socialista, ganarle a Pablo Javkin, el radical que fue dador de los votos vitales en las pasadas elecciones, para que Mónica Fein retenga la intendencia?