Frente a la gran expectativa que el propio Gobierno había generado en torno a los anuncios económicos, que finalmente se produjeron esta mañana, el presidente Mauricio Macri optó —quizá asesorado, en mi opinión, erróneamente— por "aprovechar" una visita a vecinos para desglosar de forma desordenada e interrumpida las medidas que se conocerían con más claridad poco después.

No es menor este error comunicacional de la administración de Cambiemos, sobre todo teniendo en cuenta que la opinión pública estaba esperando estos anuncios por la propia expectación creada por el Gobierno desde hace algunos días.

La decisión de adelantar algunas medidas en una situación más asemejada a una campaña electoral que a los críticos momentos que está viviendo el país, menos de 24 horas después de anunciar una inflación del 4,7%, caída en la actividad económica y en el consumo y una recesión que no cede, profundiza la idea de que el Gobierno está alejado de la realidad cotidiana.

Aun cuando estos anuncios puedan ser paliativos, se merecían un gesto de comprensión acerca de la gravedad de la situación que están viviendo los ciudadanos de a pie. No solo fue una mala idea. La siguió una pésima ejecución.

Los cambios de humores sociales y expectativas, buscados por el presidente Mauricio Macri y todo el Gobierno, requieren actitudes más solemnes que la que vimos hoy y, sobre todo, debe intimar a los funcionarios a leer con mayor claridad y profundidad la necesidad que tiene la sociedad de observar a un gobierno conectado con los problemas reales de la gente.

El autor es consultor MPR Comunicación.