Los días viernes de Semana Santa el Santo Padre participa del Vía Crucis que se lleva a cabo en el Coliseo de Roma. Este año será el 19 de abril y las meditaciones se harán sobre textos que Francisco le encargó redactar a sor Eugenia Bonetti sobre el tema de "la trata de seres humanos". Eugenia es una religiosa italiana de 80 años que preside la Asociación Slaves no more ['Nunca más esclavas'].

Palermo (UN) y Plaza Constitución

En el ámbito de las Naciones Unidas, en diciembre del 2000 se suscribió el protocolo de Palermo en el cual se definió el crimen de trata de personas. Allí se dice que consiste en transportar seres humanos por medio de diversas acciones —contra o con su voluntad— de un lugar a otro, que van de la mera inmigración ilegal al sometimiento con el propósito de dedicarlas al trabajo forzado —como el que se realiza en algunos de nuestros "talleres textiles"—, la prostitución, el comercio de órganos o la esclavitud. En estas acciones donde los "traficantes" aprovechan la situación de necesidad o vulnerabilidad de unos para someterlos, el consentimiento de las víctimas no es un elemento relevante.

La Argentina adhirió a dicho protocolo de Palermo e implementó la condena legal de estos delitos en el 2008. Apenas doscientos años después del motín de las prostitutas de la "Lady Shore" en el Río de la Plata.

Antecedentes en nuestro país

El fenómeno entre nosotros está relacionado con las olas inmigratorias del siglo XIX y XX. Pero como queda consignado, a fines del siglo XVIII las ex amotinadas de una fragata inglesa integraron la primera organización conocida. La Argentina liberal permitió la existencia de prostíbulos a donde compartían la misma suerte mujeres "blancas europeas", especialmente venidas de Varsovia, "rusas" y "criollas".

Se encuentra acreditado que la primera organización criminal tuvo por miembros a inmigrantes de origen judío en el año 1889, denominada Zwi Migdal. Sometidas a esclavitud, su condición era tolerada por las autoridades de la época como si fuera un "servicio público" o "un mal necesario". Incluía a menores de edad y el "control" estaba delegado a las autoridades municipales y a la policía, quienes trataban con los proxenetas.

La última red de trata de mujeres para la explotación sexual fue investigada y denunciada por el Arzobispado de Buenos Aires a fines del siglo pasado a propósito del ingreso al país de alrededor de diez mil mujeres dominicanas.

El sometimiento de mujeres ingresadas de la República de Bolivia para trabajo esclavo en talleres textiles es un fenómeno del pasado reciente producido en la Ciudad de Buenos Aires y en el Conurbano bonaerense, a lo que se debe sumar el tráfico de drogas realizado por "mulas" —hombres y mujeres— provenientes de Paraguay, Bolivia y Perú.

Arzobispo Bergoglio y el hoy papa Francisco

Entre sus muchas denuncias, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Bergoglio, en una misa con un altar improvisado en la Plaza Constitución a la que asistimos el 4 de septiembre de 2009 dijo que la corrupción facilita la trata de personas en el ámbito metropolitano. "Las cosas que suceden en los talleres clandestinos, el sometimiento de menores, la prostitución y el tráfico de drogas… es posible porque el mundo de la coima lo permite".

Homilía que Bergoglio dejó para la Misa Crismal del 2013

Antes de viajar para participar del Cónclave del que ya no volvería, había escrito su homilía para la misa del 28 de marzo de 2013 en la Cuaresma. Ahí describe nuestro drama en los siguientes términos: "Convivimos con la violencia que mata, que destruye familias, aviva guerras y conflictos… (producto) …del imperio del dinero con sus demoníacos efectos como la droga, la corrupción, la trata de personas —incluso de niños— junto con la miseria material y moral (que) son moneda corriente. La destrucción del trabajo digno, las emigraciones dolorosas y la falta de futuro… los egoísmos… la falta de valores éticos dentro de una sociedad que hace metástasis en las familias, en la convivencia de los barrios, pueblos y ciudades, nos hablan de nuestra limitación, de nuestra debilidad y de nuestra incapacidad".

"¿Tratar de cambiar todo esto?"

"¿Tiene sentido tratar de cambiar todo esto? ¿Podemos hacer algo frente a esta situación? ¿Vale la pena intentarlo si el mundo sigue su danza carnavalesca disfrazando todo por un rato? Sin embargo, cuando se cae la máscara, aparece la verdad y vuelve a aparecer el pecado, que hiere nuestra carne con toda su fuerza destructora torciendo los destinos del mundo y de la historia".

"Es posible que todo sea nuevo y distinto"

"La Cuaresma se nos presenta como grito de verdad y de esperanza cierta que nos viene a responder que sí, que es posible no maquillarnos y dibujar sonrisas de plástico como si nada pasara. Sí, es posible que todo sea nuevo y distinto porque Dios sigue siendo 'rico en bondad y misericordia, siempre dispuesto a perdonar' y nos anima a empezar una y otra vez".