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Según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de diciembre de 2018 publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la actividad económica cayó 7,0% respecto al mismo mes de 2017 y el año pasado habría cerrado con una caída de 2,6 por ciento.

El EMAE refleja la evolución mensual de la economía para un conjunto de 15 sectores productivos a nivel nacional y mantiene la metodología de estimación del Producto Bruto Interno (PBI) trimestral pero aplicada al cálculo mensual, lo que permite anticipar las tasas de variación del PBI trimestral —es un indicador provisorio de su evolución.

Por noveno mes consecutivo la actividad económica se contrajo. Recordemos que la economía comenzó a caer en el segundo trimestre del año pasado, después de 13 meses continuos de crecimiento interanual, arrastrada principalmente por el mal desempeño del sector agrícola —producto de la sequía que afectara al campo. Con el correr de los meses se fueron sumando otros sectores, como el transporte afectado por el mal momento del agro y por el salto del dólar, con el consecuente impacto en los precios de los combustibles.

Esto, a su vez, afectó a la elaboración de alimentos, que junto a la desaceleración de la construcción contagió a la industria manufacturera, que en mayo revirtió 12 meses consecutivos de crecimiento. En junio, la aceleración de la inflación terminó de golpear al consumo y el comercio comenzó a caer luego de 13 meses continuos de crecimiento. En el último trimestre se sumaron la construcción, la intermediación financiera y las actividades inmobiliarias.

Noviembre y diciembre fueron meses para el olvido. Según el EMAE, la economía habría tocado fondo en noviembre de 2018 (-7,5% en términos interanuales y -2,0% frente a octubre del mismo año) y la mayoría de los sectores lo hicieron durante el último bimestre del año pasado.

Los de peor desempeño fueron la industria, que, en términos interanuales, cayó 13% en noviembre y 14% en diciembre; el comercio mayorista y minorista, que se hundió 17% y 16% en noviembre y diciembre, respectivamente; y la construcción, que se retrajo 11 y 13 por ciento. Mientras que los sectores agropecuario, enseñanza y servicios sociales crecieron en el último mes del año pasado (el agro se recuperó en septiembre).

En diciembre el EMAE moderó su caída en términos interanuales y el indicador desestacionalizado subió 0,7% frente a noviembre de 2018 (lo mismo reflejan el índice de producción industrial manufacturero y el de coyuntura de la actividad de la construcción en enero respecto a diciembre). Si bien lo peor ya pasó, el panorama no es muy alentador. Por una parte, la inflación no da señales de desaceleración. Por el contrario, proyecciones privadas y el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central (BCRA) han corregido al alza sus proyecciones y ya la ubican por encima del 30% para este año.

Esto sin dudas dificultará la recuperación del consumo, sobre todo, teniendo en cuenta que los salarios de algunos de estos sectores difícilmente puedan ganarle terreno a la inflación, sin mencionar la pérdida de poder adquisitivo durante el año pasado. Por otra parte, el dólar comenzó a mostrar mayor volatilidad en febrero y se acrecentó durante los primeros días de marzo, lo que generará mayor presión aún sobre los precios.

Si bien el tipo de cambio ha comenzado a alejarse del piso de la zona de no intervención, todavía permanece más cerca de este que del techo. Sin embargo, esta mayor volatilidad del tipo de cambio, junto con una inflación persistente, ha llevado al BCRA no solo a poner freno a la baja de la tasa de las Letras de Liquidez (LELIQ), sino incluso a colocarla alrededor del 58 por ciento. Asimismo, llevó a dos las subastas diarias de LELIQ para estabilizar el tipo de cambio.

Frente a esta situación, aún quedan unos cuantos meses por delante para que los distintos sectores productivos comiencen a mostrar signos de recuperación. Sectores que necesitan financiamiento y que además están agobiados por una pesada carga tributaria y elevados costos laborales.

El autor es economista.