Adiós a Esteban Righi: de Héctor Cámpora a Néstor Kirchner, un militante histórico que fue sinónimo de valentía, prudencia y buen humor

Esteban Righi (Télam)
Esteban Righi (Télam)

"Es mejor estar en gateras que no estar". Así encabezó Esteban Righi la invitación a sus amigos y familiares para festejar su cumpleaños 80 el 4 de septiembre pasado. La humorada se convirtió en pesadilla apenas empezó 2019. El Bebe tenía previsto viajar a México a visitar hijos y nietos pero el 3 de enero, día anterior a la partida, su esposa Ana vio que tenía alguna descompensación así que cambió avión por estudios médicos, internación y dos meses de una lucha desigual. Lo velaron ayer martes, último día de carnaval. Righi fue, para la historia argentina, el joven abogado penalista que asumió como ministro del Interior de Héctor Cámpora y con apenas 34 años tuvo que ser parte de una transición política dificilísima: se iba el dictador Alejandro Lanusse y llegaba el delegado personal de Juan Perón a la Casa Rosada. Righi piloteó la salida de los presos políticos aquel 25 de mayo de 1973, votada por mayoría abrumadora de los legisladores que ese día asumían sus bancas, tanto peronistas como radicales y de las fuerzas políticas de izquierda.

Pocos días después daba un discurso ante la nueva plana mayor de la Policía Federal –que dependía de su ministerio- donde no se calló nada: "Es habitual llamar a los policías guardianes del orden. Así seguirá siendo. Pero lo que ha cambiado, profundamente, es el orden que guardan. Y en consecuencia, la forma de hacerlo. Un orden injusto, un poder arbitrario impuesto por la violencia, se guarda con la misma violencia que lo originó. Un orden justo, respaldado por la voluntad masiva de la ciudadanía, se guarda con moderación y prudencia, con respeto y sensibilidad humanas", les dijo a los uniformados con la misma serenidad con la que hablaba a sus alumnos de Derecho Penal. Pocas semanas después, Cámpora renunciaba a la presidencia para dar lugar a la transición que le permitiera a Perón volver a la Casa Rosada. Righi, con la tranquilidad del deber cumplido, dejó la Casa Rosada tras los 49 días de Cámpora. Le contó a este cronista que se hizo el tiempo hasta de rendir sus gastos como ministro y pedir las auditorías de los gastos del megaministerio que condujo por ese breve lapso.

(NA)
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Nacido en Resistencia, hizo la secundaria en el Liceo Militar donde se hizo amigo de uno de los hijos del Tío Cámpora. Alguna vez acompañó a ese dentista de San Andrés de Giles en la campaña a gobernador de la provincia de Buenos Aires del peronista Andrés Framini. Elecciones que Framini ganó en marzo de 1962, al igual que muchos candidatos peronistas. Sin embargo, los militares decidieron darle un golpe de Estado al presidente Arturo Frondizi, mandarlo a la isla de Martín García y desconocer el resultado de las urnas. Por ese entonces, Righi no se definía como peronista. Como tantos otros: hasta el mismo Alfredo Palacios, socialista y antiperonista, había retirado su candidatura para apoyar a Framini.

El triunfo de Cámpora en marzo de 1973 fue, en alguna medida, una revancha de aquel atropello de 1962. Más allá de las etiquetas partidarias. Y cuando llegó el golpe del 24 de marzo de 1976, Cámpora salvaba su vida metiéndose en la embajada de México en Buenos Aires. Allí estuvo tres años hasta que, con un cáncer muy avanzado, el dictador Jorge Videla lo autorizaba que viajara a México, un país que había recibido con los brazos abiertos a infinidad de argentinos perseguidos, entre ellos Righi y su familia. Cámpora murió al poco tiempo en aquel 1979 y Righi se quedó hasta volver a la Argentina cuando terminaba aquella feroz dictadura: tenía 45 años y con un enriquecido conocimiento del Derecho Penal. A partir de entonces, en la Facultad de Derecho de la UBA lo tuvieron de profesor muchos de los jueces, fiscales y otros funcionarios del Poder Judicial.

Righi fue sinónimo siempre de solvencia intelectual, valentía, prudencia y un proverbial buen humor. Cuando Néstor Kirchner asumió la Presidencia lo llamó para ser Procurador General de la Nación, cargo que conservó con Cristina Kirchner hasta abril de 2012, cuando empezaron los problemas judiciales para el vicepresidente Amado Boudou en la causa Ciccone: el fiscal Carlos Rívolo le había pedido al juez de la causa, Daniel Rafecas, allanar la casa de Boudou. El cortocircuito fue ya demasiado comentado en la crónica periodística. Terminaban los nueve años de Righi como procurador. Volvió al estudio de la calle Libertad a trabajar de abogado a pocos metros de su esposa Ana, que ayer estaba a su lado durante el velorio. Es curioso: el Bebe estaba al lado de coronas de flores de gente e instituciones demasiado variopintas para un país con una historia y un presente con tantos conflictos reales y tantas deudas con la gente de a pie.

Esteban Righi fue designado como jefe de los fiscales por ex presidente Néstor Kirchner
Esteban Righi fue designado como jefe de los fiscales por ex presidente Néstor Kirchner

En una entrevista con este cronista -en la que repasaba su vida desde aquel 25 de mayo de 1973 en el que él era "un camporista" hasta sus días como procurador- dijo una frase que habla de su sutil sentido del humor, de los tiempos que le tocaron vivir y, por qué no, de los prismas con que se mira a los hombres que dejan su huella bien marcada en el camino: "¡Pasé de ser un infiltrado a ser un peronista histórico sin solución de continuidad!". Lo van a extrañar propios y ajenos.

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