(Foto: AFP)
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En la presente nota seguiremos las reflexiones sobre el ateísmo según la obra El Papa y el filósofo Methol Ferré, de Alver Metalli (2015). Ambos protagonistas mantuvieron una extensa relación personal e intelectual hasta la muerte de Ferré (2009).

El cuerno de los deseos

Methol toma a Zbigniew Brzezinski en Fuera de control, quien caracteriza a la sociedad actual como "la cornucopia del consumo de los deseos infinitos". Va de la mano del poeta y premio Nobel polaco Czeslaw Milosz, quien trajo la imagen de la mitología griega en la que Júpiter se alimentaba de un cuerno repleto de todos los deseos posibles.

El politólogo polaco-norteamericano describe el mundo capitalista actual afirmando que atravesamos los tiempos de la democratización de la "cornucopia permisiva".

Del ateísmo mesiánico al ateísmo hedonista

Brzezinski dice y transcribe Methol que el marxismo se proponía la consumación de la muerte de Dios con la victoria del hombre. Antes de su implosión, el comunismo (1989) logró desacreditar los metamitos, dañó la fe en Dios y la moral y generó un gran vacío espiritual.

Como la naturaleza tiene horror al vacío, según ya lo decía el Estagirita, el colapso y el "suicidio de la revolución" —en una especie de heterogénesis de los fines dice Methol— favoreció al capitalismo moderno.

¿Las máximas? "Dejen hacer, dejen pasar, el mundo va solo" hacia el gozo del consumismo hedonista.

La "cornucopia permisiva"

A diferencia de la utopía coercitiva, la cornucopia permisiva apuntó a la satisfacción inmediata de los deseos donde el individuo y el hedonismo llegan a ser el leit motiv de las conductas. "La codicia es buena", el grito de batalla de los yuppies del norte se extendió por Occidente en busca de la acumulación y el goce interminable.

El vacío ideológico y existencial de muchos "espíritus transformadores" de los 70 en América Latina, tras el "suicidio de la revolución", los llevó a adoptar ideas neoliberales "progresistas", o a transitar de un "ateísmo mesiánico" a un "ateísmo hedonista", con excepción de quienes retornaron o nunca abandonaron el cristianismo.

La Iglesia, objeto de los resabios de la secularización y de un cierto ateísmo católico, había retomado no obstante el mensaje de Cristo poniendo especial énfasis en la opción por los pobres —que fue en la modernidad núcleo de verdad del marxismo—, con lo que, frente al vacío moral, potenció el valor evangélico, principalmente en Latinoamérica. De ahí que no es casual que haya erigido papa a un pastor latinoamericano.

La religión como enemigo

El poder del capitalismo salvaje reconoce como enemigo principal a la religión católica, al mismo tiempo que la carencia de principios morales les genera un "alto vacío" interno que pone en crisis el sistema. Siendo la presión mucho mayor a partir de los pasos del "Gran Reformador", como lo llama A. Ivereigh.

¿El ateísmo hedonista es el enemigo de la Iglesia?

El papa Francisco ante el error propio o del otro busca la superación por el ascenso y no por el enfrentamiento. Podríamos decir —sostiene Methol Ferré— que se vence a un enemigo asumiendo lo mejor de sus intuiciones y yendo más allá de ellas, porque un error solo puede atraer por el bien que contiene, ya que los hombres, en el fondo, tienen un inextirpable deseo de bien… para superarlo hay que saber cuál es el atractivo que el error ejerce a causa del bien que contiene.

¿Cuál es el bien que contiene el hedonismo?

Es la percepción de que el existir tiene un íntimo destino de gozo, una necesidad recóndita de belleza. La vida misma es gozo. Positivo de la simple contemplación estética de naturaleza, de una obra de arte, de la belleza que rodea una relación amorosa. O el goce negativo y perverso de un abusador sexual o un adicto a la cocaína.

El descenso por la exacerbación del placer

Cuando se divorcia la belleza de la verdad y del bien, se rompe la unidad del amor. De este modo, el goce "a costa de cualquier cosa" pervierte la belleza. La exacerbación de la belleza en desmedro de los otros trascendentales conduce por caminos tortuosos.

A lo monstruoso de las violaciones, del maltrato o el abuso de niños, de la tortura o el asesinato se llega alterando el equilibrio de esa unidad. El torturador busca la verdad a costa de sacrificar el bien de la integridad y la dignidad del otro, el abusador busca el goce sacrificando el bien del otro y la verdad, el funcionario corrupto busca su bien sacrificando la verdad y la belleza.

De la cornucopia permisiva al homo homini lupus

El credo del ateísmo hedonista es: no ayudar al caído, no a la maternidad, no a ser padre, no a servir a la patria. No al sacrificio por el otro, hagamos nuestro capricho y comodidad. "Todo está permitido", hasta darle muerte al hijo.

Si cada uno es la ley de sí mismo, el hombre se transforma en el lobo de los hombres (Hobbes). Y en el campo social ese relativismo conduce al totalitarismo.