En el siglo pasado Eva Perón expresó: "Los únicos privilegiados son los niños". Esto significa que ante cada situación cabe siempre preguntarse: "¿Qué es lo mejor para los pibes y su futuro?". Esta pregunta es muy relevante hoy ante los preocupantes signos de retroceso de la escuela pública primaria en nuestro país.

Según las estadísticas que periódicamente publica el Ministerio de Educación, es evidente el gran retroceso, desde el año 2003, en la cantidad de alumnos que asisten a escuelas públicas y el consiguiente incremento en la cantidad de quienes asisten a escuelas privadas. Este fenómeno es nuevo en la historia de nuestra educación.

Hasta el año 2003 la matrícula escolar estatal crecía, no con la velocidad con la cual crecía la matricula privada, pero no retrocedía, ya que año a año aumentaba la cantidad de pibes que ingresaban al primer grado estatal.

El panorama cambia totalmente desde el año 2003, ya que anualmente aumenta fuertemente la matrícula primaria privada, pero al mismo tiempo se reduce la cantidad de pibes que ingresan al primer grado estatal. En 2017 ingresaron al primer grado estatal 125 mil pibes menos que en el 2003, esto significa que por cada 5 que ingresaban en el 2003, en el 2017 ingresaron apenas 4.

Esta fuga de la escuela pública es la respuesta de muchas familias humildes que, preocupadas por el futuro de sus pibes, observan cómo en el barrio donde viven funciona normalmente la escuela privada, pero con mucha frecuencia se cierra la escuela pública, por un conflicto sindical.

Nuestro calendario escolar es muy corto (180 días, equivalentes a 720 horas anuales). En los países miembros de Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el promedio de horas anuales llega a 799. Pero hay países con muchas más horas, incluso en América Latina, ya que el calendario anual llega en Costa Rica a las 1147 horas; en Chile, a las 1039 y en México, a las 800 horas anuales. Esto significa que cerrar con tanta frecuencia las escuelas públicas en Argentina compromete seriamente el futuro laboral de los pibes más pobres, en este mundo aceleradamente globalizado, ya que así nuestros pibes saben mucho menos que los de otras naciones.

Se cierran muchas escuelas públicas, particularmente en las zonas pobres del Conurbano, donde se concentra la extrema pobreza y exclusión social de nuestro país. Bregar sindicalmente por buenas condiciones salariales es natural, pero hay que tener mucho cuidado en negar horas de clases a los pibes de las escuelas estatales en las zonas pobres, cuando al mismo tiempo los pibes tienen abiertas las escuelas privada.

Sigue siendo hoy más valida que nunca la frase "Los únicos privilegiados son los niños".

El autor es miembro de la Academia Nacional de Educación.