La calle Guardia Vieja durante la Maratón Abasto
La calle Guardia Vieja durante la Maratón Abasto

Durante dos días el mítico barrio del Abasto se mostró en la calle a través de una gran manifestación artística: sus teatros, sus centros culturales, sus bares, sus casas de vecinos y también sus locales comerciales. Esta iniciativa llamada Maratón Abasto —de la que participaron y disfrutaron miles de porteños y turistas— fue la apuesta cultural más fuerte y transformadora para vivir la cultura y el arte del 12º Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA).

El éxito de las dos jornadas no solo se palpó en la cantidad de personas que recorrieron los shows callejeros, las intervenciones artísticas, las diferentes propuestas en teatros, bares y centros culturales, sino que puso de relieve la importancia de llevar adelante políticas culturales públicas en alianza entre el Estado y el sector cultural autogestivo con su perfil independiente y popular.

Por eso no podemos dejar de celebrar y reivindicar que Maratón Abasto se convirtió en un gran escenario que tuvo como patio de butacas a todo el vecindario, en una maratón que incluyó más de 150 propuestas de teatro, danza, música y artes visuales. Fue una muestra de la habitabilidad del espacio público con propuestas culturales independientes y de calidad. Considerando al espacio público como el lugar más democrático de encuentro, y también de tensiones y debates, la maratón se postuló como un gran centro cultural al aire libre donde cupieran todas estas realidades.

Participé de la Maratón como coordinador de un centro cultural, pero también como espectador y como porteño ávido por nutrirme de cultura y arte, de conocer las nuevas tendencias en el rubro, con ganas de sorprenderme y disfrutar. Pude charlar con algunos artistas, gestores culturales y vecinos que participaron y muchos me comentaron que por primera vez sentían que ellos "estaban haciendo el Festival".

Como toda propuesta, siempre hay quienes no la comparten. Es más, nos parece sano que no haya una uniformidad de miradas. ¡Qué triste sería el arte si fuera monocromático!

Algunas críticas se basaron en que muchas de las personas que participaron no nos votan, ni votarían. No creemos que se trate de votos, no se trata de construir y gestionar con lo idéntico, no se trata de callar las diferencias ni los reclamos. Se trata de poder llevar adelante una gestión cultural abierta que reconozca las diferentes expresiones que permitan construir una ciudadanía bien plural y democrática.

Se trata de gestionar la cultura para todos: del Teatro Colón a las expresiones barriales. Del Teatro San Martín a las diferentes propuestas vecinales que tanta historia aportan a la cultura de la ciudad de Buenos Aires.

Quien vea la política cultural como un nicho solo para una parte de las expresiones artísticas está caminando en contramano de una cultura abierta y para todos los porteños.

Los derechos culturales, así como los derechos humanos o educativos, son un aspecto fundamental en la identidad de los seres humanos que habitan una ciudad que necesita ser cada vez más integradora.

Maratón Abasto es un claro ejemplo de la transformación que proponemos hacer juntos en la Ciudad, considerando a la cultura como el derecho de las personas a expresarse libremente y sin uniformidades de pensamiento, a determinar su identidad, a desarrollar y ejercer sus capacidades creativas activamente dentro de su construcción cotidiana.

El autor es legislador porteño, integra la Comisión de Cultura y es presidente de la Coalición Cívica.