En Argentina la universidad estatal es gratuita, pero las evidencias indican que no son muchos los estudiantes de nivel socioeconómico bajo que acceden a ella, ya que esta gratuidad a los de altos ingresos le sobra, pero a los pobres no les alcanza. Al mismo tempo es preocupante observar nuestra escasa graduación en las carreras científicas y tecnológicas que demanda crecientemente el siglo XXI. Por ejemplo, mientras graduamos anualmente alrededor de 19 mil abogados, graduamos apenas 6 ingenieros nucleares, 14 ingenieros hidráulicos y 61 ingenieros en petróleo.

Es importante destacar que en Uruguay la solidaridad forma parte de uno de los sistemas de becas estudiantiles más importante de América Latina: el Fondo de Solidaridad (FS), que establece que los profesionales egresados de la gratuita Universidad de la República y del Consejo de Educación Técnico-Profesional y de la Universidad Tecnológica realicen un aporte destinado a becar a estudiantes de dichos centros de estudios. El FS es una institución que fue creada hace casi un cuarto de siglo, y desde entonces no ha dejado de crecer en su cometido: en el año 2017, la participación de los becarios en la masa de graduados de la Universidad de la República fue nada menos que casi 20 por ciento. El sistema de becas está basado en un concepto de solidaridad intergeneracional, mediante el cual los profesionales egresados de dichos centros de estudio deben realizar contribuciones, a partir del quinto año de haberse graduado, con el fin de ayudar a estudiantes de bajos recursos.

Tener presente que esta contribución, que es de carácter obligatorio, tiene el mismo efecto recaudatorio que un tributo ordinario, pero existe una gran diferencia con los tributos directos o indirectos que son comunes. El caso es que la educación universitaria permite aumentar el nivel de conocimientos de los graduados, es decir, "incrementa el capital humano de los graduados". Este mayor capital humano que es financiado por toda la sociedad permite mayores niveles de ingreso futuro de los beneficiarios, en este sentido, es similar a un préstamo otorgado para alguien que desea invertir en capital físico, por ejemplo, un taller, préstamo que debe reintegrar temporalmente. El pago que hoy se realiza por el impuesto ordinario a las ganancias no está diseñado para la graduación universitaria gratuita. Debemos considerar también, desde el importante punto de vista de la equidad distributiva, que debe ser una aspiración de toda sociedad con valores de solidaridad. El hecho de que el FS no solamente fortalece el proceso de acumulación de capital humano y el crecimiento económico, sino que además ayuda a edificar una nación más integrada socialmente y con mayores niveles de equidad distributiva, valores esenciales en el difícil mundo globalizado de hoy. Dicho en términos técnicos, el FS impacta favorablemente en el coeficiente de Gini, que mide la equidad distributiva imperante en una nación.

Este FS no ha dejado de crecer año a año en Uruguay, tanto en cantidad de aportantes como de becarios y también en resultados positivos en cuanto al aumento de número de graduados y reducción de abandonos en las carreras. Replicar un sistema de ayuda intergeneracional como este FS sería posible en Argentina, reflejando así una sociedad solidaria. Si implementáramos un régimen de becas solidarias como el FS, podríamos llegar a becar anualmente a cien mil estudiantes de origen humilde. Además, si estas becas se concentraran en las carreras científicas y tecnológicas de este siglo XXI, se podría triplicar la actual graduación en estas carreras. La aplicación del FS no solo fortalecería la graduación en las carreras estratégicas para el desarrollo de nuestro país, sino que al mismo tiempo mejoraría la inclusión social de nuestra universidad.

El autor es miembro de la Academia Nacional de Educación-Argentina.