Convenientemente, estos días, en pleno vendaval mediático del Me Too argentino, el presidente Mauricio Macri presentó un Plan de Igualdad de Oportunidades de Derechos para las Mujeres (PIOD) 2020, realmente creo que resume a la perfección lo que la acción del gobierno ha sido en materia de igualdad de género, una política de comunicación sin contenido real. Es de una enorme irresponsabilidad institucional tratar la política de género como una política mediática, corriendo atrás de las redes y la opinión pública.

El desgarrador clamor de justicia de Thelma desnudó la permanente capacidad del  Gobierno de estar en offside en todo lo que está pendiente, ya que encontró al propio Estado como agente revictimizador utilizando a un acusado de abusos en un producto audiovisual lanzado como parte de las acciones contra la violencia de género.

De hecho, a poco más de tres años de asumir, el Gobierno demuestra su peor faceta, si no puede culpar a la "herencia recibida", tiene problemas para hacerse responsable y se le dan mejor los diagnósticos que las acciones. El Presidente debe asumir que ya no está en el 10 de diciembre de 2015 y se han pasado calentando motores tres cuartos de su mandato.

Deuda social, económica y de género

Hace años denunciamos lo que había sido una "década perdida" en igualdad de género, porque creímos, sin perjuicio de avances legislativos y culturales, que se desaprovechó una oportunidad increíble donde las posibilidades fiscales y económicas pudieron provocar una movilidad social histórica, pero solo se priorizó la atención del corto plazo.

Tras esa década de oportunidades desaprovechadas, nos encontramos camino a un lustro sin avances. Los indicadores económicos que empujan a la pobreza y agudizan la desigualdad hacen que el tiempo que se pierde haga cada vez más vulnerable la situación de las mujeres. Y la prioridad en el ajuste hace que ya no solo no se pongan en marcha los pendientes, sino que peligre la continuidad de programas que deberían ser verdaderas políticas de Estado. Está en nosotras evitar que esta no se convierta en una "década retrocedida" en materia de derechos de las mujeres.

Como concluye el análisis del presupuesto 2019 sobre igualdad de género de ELA, habrá una disminución de partidas presupuestarias claves en el logro de la igualdad de género, y "el presupuesto es lo que revela el [verdadero] compromiso del Estado con las políticas públicas que garantizan derechos. Los contextos de austeridad fiscal de por sí vulneran más a las mujeres", y los números son contundentes, la política de Estado, más allá de ajustes cosméticos, es el retroceso por ajuste.

Por eso postular que la igualdad de género es una prioridad para este Gobierno es una burla a las mujeres. La igualdad de género se alcanza con hechos y no sólo con palabras.

Las mujeres que mueren son urgencia

Todos los pendientes sociales y macroeconómicos son preocupantes, pero el incumplimiento en materia de violencia de género, es la deuda más urgente. La demora en la implementación de mecanismos de protección a las víctimas a nivel federal es una vergüenza, y tolerar femicidios evitables es prácticamente de una negligencia criminal.

La deuda de género no admite "promesas aspiracionales", como diría la Vicepresidenta, ya que muere una mujer cada 27 horas y a noviembre hay relevadas más de 216 mujeres muertas este año. Hasta seguimos en deuda aún en producir datos estadísticos fiables, que no dependan solamente del esfuerzo titánico de las ONG y sean herramienta de planificación de políticas de promoción y protección de los derechos de las mujeres. El Ni Una Menos es un objetivo social concreto a lograr, no una estrategia de marketing electoral.

Por eso es muy sintomático que hasta su propia encargada de Género lo haya descrito como "el feminista menos pensado", porque es impensado que las políticas de ajuste fiscal nos lleven a la igualdad de derechos y oportunidades. Será también el menos informado o comprometido, porque solo se puede ser cínico o estar muy confundido para creer que las mujeres pueden mejorar su situación solo con reacciones de efecto mediático. Las políticas públicas no se declaman apresuradamente por el resultado de una encuesta de opinión pública, se ejecutan en forma seria, consensuada y continua.

Más vale tarde que nunca

El presidente Macri, a tres presupuestos de asumir, debe ya saber que priorizar el ajuste no promueve la igualdad de género y oportunidades. Y dado que ya no estamos en diciembre de 2015, es una pena que los gurús de la campaña permanente no lo convenzan que mejor que decir es hacer, y mejor que prometer es realizar…

Por eso, es fundamental decir que con la ley Micaela el Gobierno podrá mostrar que respeta en serio la agenda de género y que es imprescindible contar con funcionarios capacitados que no duden de las víctimas.

Sensibilizar en género a los funcionarios no puede esperar hasta el 2020, es tan urgente como los barras bravas o las vacaciones del Presidente. Ya que no pudo ser parte de las preocupaciones del gobierno en el año, es bueno que sea parte de las urgencias del Congreso.

A modo de conclusión, creo que esta crítica es constructiva y necesaria porque no se agota en marcar lo pendiente, es propositiva porque realmente creo que hay una alternativa para una sociedad más inclusiva y menos machista, si todos nos ponemos a trabajar. Felicito al Gobierno si aunque sea empieza hoy, aunque lo dudo, más vale 3 años tarde que nunca. Pero debe saber, como lo supo Evita hace más de siete décadas, que de nada vale posar el feminismo si no se genera su condición de posibilidad que es la justicia social.

Entre la década perdida y la era retrocedida está la alternativa de empezar hoy mismo, con la urgencia y seriedad que demanda la cuestión, no importa quién se lleva el mérito político, no perdamos más tiempo. A eso estamos comprometidos, ayer, hoy, el año próximo, cuando debamos elegir quién representa mejor esa aspiración de una sociedad más libre pero también más justa.

Se lo debemos a nuestras compañeras que ya no están, a nuestras hijas, a nuestras nietas, y a nosotras mismas. Un mundo mejor es posible y mejor que declararlo es construirlo.

La autora es concejal por el Frente Renovador y dirigente peronista.