Cuando comencé mi carrera profesional en los medios de comunicación no había mujeres en cargos directivos. Ni una. A mis 34 años, me tocó dirigir Radio Rivadavia, una radio muy machista, de alto contenido deportivo, convirtiéndome en la primera mujer directora de noticias y de contenidos artísticos (doble cargo). Fue extremadamente difícil para mí. Comenzaba cada día con la sensación de rendir examen sólo por el hecho de ser mujer y terminaba mis jornadas con una frase diferente para mi larga lista de subestimación cotidiana: "¿Y esta mina de donde salió?" "Seguro que está ahí porque se acostó con alguien" "Gordi, ¿vos me venís a dar órdenes a mí?" "Que venga el presidente de la empresa a decírmelo", "A ver vos, chiquita, tomá nota de lo que estamos hablando"… Ni hablar del clásico ninguneo durante las reuniones de directorio, ignorándome cuando intentaba explicar una idea y ver, dos minutos después, cómo el mismo concepto era atractivo desde la boca de un hombre.

Luché cada día frente a la crítica de mis superiores y colegas por darle un lugar protagónico a mujeres periodistas en el "Prime Time", ya que el sistema las relegaba al rol de coconductora, columnista, cronista de exteriores, asistente, productora, como muestra de "debilidad" y generadora de "bajo impacto en las planillas de medición de audiencia (sic)". Mi sueldo era tres veces menor que lo que cobraban mis colegas hombres por el mismo cargo y funciones.

Sufrí hostilidad hacia mi imagen, peso, carácter, humor, estado civil, todo por ser mujer.

Me sentí muy sola porque también sentí el menosprecio por parte de algunas mujeres.

Luego ingresé al Grupo Infobae como Directora en Mega 98.3 (también fui la primera mujer directora) donde se me allanó el camino (a mí, a María Isabel Sánchez en FM Vale, y a tantas otras) en puestos directivos. Hoy prácticamente no hay mujeres en puestos de decisión en medios.

Según los resultados del estudio "Genma" (género en medios argentinos) presentado este martes por el medialab de FOPEA sobre mujeres periodistas en Argentina, el 61% de las consultadas tienen más de un trabajo, el 71% tiene jefe varón y sólo el 12% ocupa cargos de decisión.

La ausencia de paridad entre mujeres y hombres en la distribución de beneficios y oportunidades es señalada de manera homogénea por toda la muestra. La configuración simbólica del rol de mujeres y varones en la profesión, destaca que sólo el 16% menciona a una mujer cuando son consultadas por "periodistas prestigiosos".

La inequidad es enorme. Asusta. Por eso, necesitamos más hombres y mujeres que abran puertas a otras mujeres.

Queda muchísimo por hacer en el sendero de la igualdad de oportunidades. Hay que cambiar la mentalidad, tender puentes, asumir el compromiso de promover mensajes responsables como formadores de opinión. Hacer foco en una comunicación basada en la verdad y la libertad, por fuera de las creencias individuales, en la educación para romper estereotipos. Socavar la idea de la cultura dominante y poner al descubierto lo subyacente, lo ignorado, lo injusto. Liderar nuestro propio cambio. La propia mirada. Desde el interior de los medios hacia afuera.

A mis colegas periodistas les pido no bajar los brazos, sentirnos merecedoras de puestos de decisión. Promover y potenciar el liderazgo femenino. Aprovechar las oportunidades para convertirnos en agentes de cambio. Seguir el ejemplo de todas las mujeres valientes que nos precedieron en la lucha por un mundo más igualitario, donde la capacidad y el talento no tienen género.

Ser la propia voz, no sólo el eco. Juntxs. Porque el avance de la mujer es progreso para todxs. Y porque es nuestro derecho.

@silcordano
* Periodista. Asesora en comunicación estratégica.