La emoción de Thelma Fardin ayer, durante la conferencia de prensa
La emoción de Thelma Fardin ayer, durante la conferencia de prensa

Ser mujer no es fácil, ser mujer muchas veces duele.

Durante este año y al calor de la lucha por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito las actrices salimos a la calle. Marchamos, dimos charlas, escribimos comunicados, debatimos con senadores y diputados y en un rally mediático sumamos al gran proceso protagonizado por las mujeres argentinas. Intentamos aportar en el salto de conciencia hacia un derecho muy concreto. Y sin querer nos construimos colectivamente semana a semana. Nos organizamos.

El poder de visibilización en este caso, ya no fue monopolio del mercado y pusimos nuestras voces, cuerpos y rostros al servicio de una causa ahora nuestra. Comprendimos el valor de nuestra imagen: intentar dar voz a las de miles no escuchadas.

En muy poco tiempo, pasamos a pensar nuestro propio ámbito laboral, donde entendimos que el medio, muchas veces visto como la panacea de la felicidad, encubre en su interior la opresión y la cosificación más siniestra. Resulta imposible comprender la cuestión de género en forma abstracta a las relaciones de trabajo. Una industria laboral marcada por los contactos y las buenas relaciones, donde la inestabilidad, la precariedad y la falta de trabajo son la regla. Donde denunciar a un jefe de casting (el lugar donde ocurren la mayor cantidad de abusos) o a un productor, te coloca con un pie afuera en un abrir y cerrar de ojos.

Ni que hablar del lugar que ocupan les niñes y adolescentes en la industria del espectáculo, donde se los erotiza y sobreexpone para el entretenimiento.

Durante el encuentro se proyectó el crudo relato de la actriz en un video
Durante el encuentro se proyectó el crudo relato de la actriz en un video

El mercado marca, y no importa ni cómo ni dónde se envía a menores de edad de gira sin tutelaje suficiente y adecuado. Un Estado ausente para ejercer denuncias y un vacío en nuestra organización sindical, coloca a nuestros niñxs y adolescentes en lugares de vulnerabilidad extrema que salen a la luz en horrorosos relatos de abusos. Como Thelma, como Nati, Ana y Calu. Como muchas otras. Al menos un 66% de las actrices del medio.

Por supuesto que en la medida de que las productoras audiovisuales y de teatro desligan su responsabilidad en contratos fantasmas o inexistentes, las denuncias se vuelven mucho más difíciles. La mayoría de las personas que son denunciadas, contienen una situación de poder sobre la víctima, un actor de mayor edad o trayectoria, un jefe de casting, un productor o director. Es un medio laboral que nos necesita sometidas y vulnerables para funcionar. El caso de Thelma, como tantos, al no tener las herramientas necesarias para denunciar, se calla, se guarda. Pero también se topa con otras voces, con otras denuncias. Se topa con una organización independiente de mujeres, de actrices. Que funciona en asamblea, que contiene. Que discute cómo luchar contra esta injusticia. Y todo cambia. Las actrices Argentinas, juntas y organizadas, convertimos el llanto en grito de batalla.

Hoy, usando el poder de los medios para generar conciencia, ponemos en debate la resolución de nuestras demandas, como actrices y como mujeres. Ya no nos callamos más. Basta de abusos y violencia en nuestro medio. Queremos un mundo donde ser mujer no sea ser un rol de riesgo.

Justicia por Thelma y por Todas. Lo de Lucia Fue Femicidio, Ni una menos el Estado es responsable.

* Melania Buero y Natalia Badgen. Colectivo Actrices Argentinas