El populismo parece crecer rápido en el mundo. Ha causado el voto a favor del Brexit en el Reino Unido, la elección de Donald Trump, y en la elección de gobiernos en Hungría y Polonia. El discurso populista se ve también en el crecimiento de movimientos como el Frente Nacional en Francia, Alternativa para Alemania (AfD), Podemos en España o 5 Estrellas en Italia.

Según un informe reciente de la Fundación Bertelsmann Stiftung, dos tercios de los ciudadanos de la Unión Europea se declaran susceptibles a los movimientos populistas. Es posible que en mayo del 2019 el populismo desafíe a las instituciones europeas en cinco elecciones a la Eurocámara, donde, siguiendo a Marine Le Pen y Matteo Salvini, la corriente populista tendría un papel relevante en Europa, incluyendo a las corrientes de Geert Wilders, el Belang y el Fidesz.

El uso de "populismo" o "populista" se ha extendido tanto en la política como en los medios y hoy constituye una cita obligada en la discusión. Sin embargo, como sostiene Gargarella: "El populismo conlleva un alto y complejo grado de indeterminación". Incluso puede ser aplicado a manifestaciones opuestas. Sebreli ha expresado hace unos días que así como hay un populismo kirchnerista, también hay un populismo antikirchnerista y otro populismo macrista, y Loris Zanatta afirma: "Si todo es populista, nada es populista".

El mundo académico tampoco ha podido resolver la cuestión. Con la excepción de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, el término se usa con tono peyorativo, lo que complica más el problema. Mientras el fenómeno se circunscribía a América Latina, el mundo académico parecía comprender el fenómeno, sobre la alternativa creada en los años 50 por Gino Germani. La aparición del populismo en países centrales, como Europa y los Estados Unidos, ha creado la confusión actual.

Pueden marcarse diferencias entre ambas manifestaciones del populismo, la de América Latina, por un lado, y Europa y los Estados Unidos, por el otro. Una de esas diferencias se refiere a la vigencia de las instituciones de la democracia representativa: mientras el llamado populismo en América Latina objeta a esas instituciones —pese a la directiva de la Carta Democrática Interamericana— y aboga por formas directas de la democracia, la otra forma populista pareciera por el momento no plantearse esa disyuntiva y respetar las instituciones. Al menos por el momento.

Es posible que la piedra de toque esté dada por la situación de Donald Trump, en los Estados Unidos, enfrentado, desde el discurso, a la vigencia de las instituciones representativas, en especial a la separación de los poderes y a la independencia del Poder judicial. La pérdida de la Cámara de Representantes ante el Partido Demócrata pone a la administración de Trump un hipotético freno a las posiciones de sus discursos, a la par que agrava sus problemas frente a las facultades que tiene esa Cámara. Por otra parte, el Poder Judicial ya ha cerrado el camino a algunas de las políticas del presidente americano.

La última de esas objeciones es reciente. Ante el ataque de la administración al periodista Jim Acosta, corresponsal jefe de CNN en la Casa Blanca, a quien Trump llamó "enemigo del pueblo" y le retiró su acreditación de prensa, después de recriminarle el tono de sus preguntas. Sin embargo, la resolución del juez no toca el tema de fondo, ya que en lugar de aplicar la Primera Enmienda, que protege a la libertad de prensa, el juez Timothy Kelly explicó que su decisión no resuelve el tema central —esto es, si la Casa Blanca violó esa enmienda.

Lo que el juez aplicó es la Quinta Enmienda, que se refiere al debido proceso, garantía de la que no gozó Acosta. Según el magistrado, designado en 2017 por Trump, la Casa Blanca no notificó previamente al periodista y violó el debido proceso al no darle oportunidad de presentar su descargo. Así, la acreditación le será devuelta a Acosta, hasta que se celebre una audiencia sobre el caso.

Aunque subsiste de esa manera la duda sobre la libertad de expresión que deberá ser resuelta más adelante, los antecedentes están a favor de CNN, en forma abrumadora.

Lo que importa marcar es que el populismo de Trump tiene en las instituciones un freno institucional. Lo que será decisivo es cuál será la actitud del Presidente frente a esas limitaciones. Así, es previsible que se produzca un enfrentamiento entre el populismo de Trump y las instituciones previstas por la Constitución americana.

El autor es director del Interamerican Institute for Democracy.