El 25 de noviembre de 1960, en la República Dominicana, por órdenes del dictador Rafael Leónidas Trujillo, fueron asesinadas las hermanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, activistas políticas conocidas como "las mariposas". Por ello, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) designó el 25 de noviembre como Día Internacional de Eliminación de las Violencias contra las Mujeres.

Hablamos en plural porque hay distintos tipos de violencia. Puede ser psicológica (destrato, insultos, amenazas), económica o patrimonial (esconde bienes, decide todo sobre el uso de los ingresos individuales o familiares), sexual (dispone cuándo y cómo se mantiene relaciones sexuales sin importar el deseo de la mujer, abusos, violaciones), obstétrica (imposición de terceros sobre la forma de parto) o simbólica (propagandas que solo imaginan a la mujer a cargo de su hogar reforzando estereotipos de género. Y también puede ser violencia física (golpes, lesiones, intentos de homicidios, femicidios). Todas lesionan y ponen en peligro a las mujeres.

En Argentina, según el Observatorio de Femicidios del Defensor del Pueblo de la Nación, se registran 670 denuncias diarias por violencia de género y una mujer por día es asesinada. Se produjeron 139 femicidios entre el 1º de enero y el 30 de junio de 2018, 11 casos son vinculados y cuatro son personas transgénero. Las cifras además indican que 27% de las víctimas había denunciado a su agresor y que la mayor cantidad de casos fueron cometidos por hombres adultos.

Estas violencias pueden ocurrir en el ámbito doméstico, laboral, institucional o mediático. Todos estos tipos de violencias están descritos en la ley nacional de protección integral de las mujeres (n° 26485) y el Estado debe garantizar seguridad a todas las mujeres contra cualquier tipo de violencia en todos los ámbitos.

La educación sexual integral (ESI) es la principal estrategia de deconstrucción de una cultura que prioriza lo masculino, recluye a la mujer al ámbito doméstico y las vuelve "objetos" de posesión con los que se puede hacer cualquier cosa (hasta asesinarlas). La ESI contribuirá no solo a formar mujeres conocedoras de sus derechos sino a varones y otros géneros que no compren cuerpos, que no acosen por la calle, que no menosprecien a otros seres humanos por su condición de género, su orientación sexual o su identidad de género.

Si cada 3 de junio cientos de miles de personas nos damos cita en las principales plazas del país para reclamar "Ni Una Menos. Vivas nos queremos", debemos honrar esa petición exigiendo la implementación inmediata y en todo el país de la ESI, así como pedir que se fortalezcan los presupuestos destinados a asistencia a las víctimas de violencia y su posterior empoderamiento, la capacitación permanente con perspectiva de género a operadores policiales, judiciales y sanitarios y sostener campañas de sensibilización e información que alcance a toda la población.

En 2019 se producirá una nueva campaña electoral, la sociedad civil puede exigir a quienes se postulen que informen cuáles serán sus acciones para erradicar todo tipo de violencia contra las mujeres.

La autora es politóloga y doctora en Ciencia Política. Fue legisladora de la Ciudad de Buenos Aires y subsecretaria de Acceso a la Justicia de la provincia de Buenos Aires. Actualmente es Vicepresidenta de ICiudad.