La tensión que acompaña a los entusiastas del fútbol en los días previos a un encuentro importante alcanza su pico durante el evento y las primeras horas posteriores, y el tratarse de una final aumenta la presión

Estudios científicos han mostrado que durante estos momentos de gran tensión emocional el riesgo de problemas cardiovasculares tales como infarto de miocardio o muerte súbita aumenta, en especial si el resultado es adverso a las preferencias o el partido tiene elementos de alta tensión. Por lo contrario, con resultados favorables el riesgo relativo puede ser menor, pero esto no es regla.

Como dice Sandoval, personaje de El Secreto de sus Ojos encarnado por Guillermo Francella: "No se puede cambiar de pasión", por lo que indicar a un apasionado por un club de fútbol que se prive de vivir lo que representa para su ligadura emocional cada partido tendría probablemente poco efecto.

Los eventos deportivos no causan enfermedades en los espectadores, pero obran como disparadores de problemas cardiovasculares agudos en quienes están predispuestos por su condición de riesgo. Con mucho menos estado físico que los atletas en el campo de juego, los espectadores con frecuencia pueden tener sobrepeso u obesidad, hipertensión arterial, diabetes y lesiones instaladas en arterias del corazón y cerebro.

Se hace entonces necesario contar con una red de respuesta a la emergencia y saber qué hacer. Por lo general un paro cardíaco o ataque cerebral en un estadio tendrá testigos cercanos. Nunca restar importancia a síntomas repentinos tales como dolor de pecho intenso y prolongado, falta de aire, pérdida de fuerza en alguna parte del cuerpo, alteraciones en el aspecto de la cara o dificultad repentina para hablar.

El acceso al tratamiento adecuado lo más rápido posible es el objetivo principal, y la cadena de cuidado comienza con la activación del apoyo de emergencia. Algunos lugares públicos están preparados como áreas cardioseguras, es decir que cuentan con personal entrenado en reanimación cardiopulmonar y acceso a desfibriladores automáticos en el lugar. En los eventos de concurrencia numerosa se destacan ambulancias equipadas para acceso rápido al cuidado, y en la vía pública el llamado al número 107 activa la asistencia del SAME.

Una vez que interviene esta primera línea de asistencia médica, de confirmarse que se trata de una emergencia cardiovascular, el traslado a un centro de alta complejidad es el siguiente paso. Cuando interviene el SAME, sus protocolos de emergencia tienen establecidos los hospitales públicos para traslado por cercanía y capacidad, los cuales están alertados del despliegue. En el caso de servicios de emergencia médica privados, al tratarse de un evento público masivo, prima también el criterio de acceso rápido al hospital más cercano.

Víctimas y cercanos pueden hacer su parte buscando asistencia lo más rápido posible en caso de síntomas repentinos, sabiendo que en el medio urbano hay recursos para la atención adecuada de estos cuadros.

Desde el punto de vista de organización de servicios, es deseable que se extienda y difunda la conversión de espacios de concentraciones de público en áreas cardioseguras. Cuando se trata de un ataque cardíaco, los primeros minutos son decisivos para la oportunidad de supervivencia, y la intervención inmediata de personas entrenadas en reanimación cardiopulmonar y fundamentalmente el acceso rápido a un desfibrilador automático hace una enorme diferencia. La misma premura vale para el ataque cerebral, caso en el cual la llegada pronta a un centro con capacidad de diagnóstico por imágenes y tratamiento del cuadro es primordial.

El autor es profesor de la Licenciatura en Gestión de Servicios de Salud de UADE.