Las naciones están dejando atrás una época en que la producción de bienes y la acumulación de capital estaban basadas en los recursos naturales. El nuevo capital es el capital humano, por esta razón cada día que pasa son más importantes la universidad y el nivel educativo de los estudiantes secundarios que acceden a ella.

Este siglo XXI es el siglo de la ciencia y la tecnología, por ello es razonable prever que las naciones que mejoren los niveles y la calidad de su sistema educativo terciario tenderán a liderar el crecimiento de la economía mundial. Una nación no puede asegurar su crecimiento económico y desarrollo tecnológico sin una significativa graduación universitaria de sus jóvenes.

Nos estamos quedando rezagados en América Latina, ya que Brasil, Chile, Colombia y México vienen avanzando en su graduación universitaria a un ritmo superior al nuestro. Si tenemos en cuenta el tamaño de las poblaciones, nosotros matriculamos más estudiantes universitarios que estos países. Uno debería suponer que si tenemos más estudiantes, deberíamos tener más graduados, pero no es así, sino todo lo contrario. Este rezago se ha acentuado en los últimos años, por ejemplo, Brasil incrementó en el período 2003-2016 su graduación más del doble que nosotros.

Esta diferencia en el avance en la graduación nos está diciendo que nuestro ritmo de acumulación de capital humano calificado es insuficiente, ya que incide negativamente el hecho de que nuestra deserción universitaria sea muy alta. Esta deserción es inferior en Chile, México y Brasil, donde más de la mitad de los ingresantes concluyen su carrera universitaria, mientras que entre nosotros apenas la concluyen tres de cada diez estudiantes.

Nuestra graduación universitaria es escasa, sin embargo el ingreso a la universidad es cuantitativamente significativo. Nuestro sistema universitario es uno de los pocos del mundo que carece de una transición ordenada desde el ciclo secundario al universitario, ya que la mayoría de las naciones implementan exámenes estatales de evaluación de conocimientos al finalizar el ciclo secundario. La ausencia de este tipo de exámenes generales al finalizar el secundario es una clara desventaja para nuestros alumnos, ya que deteriora el proceso de estudio en este nivel. Es común escuchar a nuestros profesores universitarios de primer año destacar las grandes deficiencias en la preparación de los estudiantes secundarios y la elevada deserción.

El ingreso a las universidades es distinto en Argentina, ya que la ley 27204 estableció el "ingreso irrestricto". Pero el caso es que nosotros tenemos más estudiantes universitarios que muchos países pero menos graduados, debido a la gran deserción por el pobre nivel educativo de los ingresantes.

El autor es miembro de la Academia Nacional de Educación.