La corrupción mata, la impericia política, también. Ahora el ARA San Juan, ayer Santiago Maldonado, anteayer Alberto Nisman. Todo termina siendo lo que es, todo aparece donde fue. Argentina consume su tiempo en acusar al otro, en lugar de encontrar al otro, o lo que queda de él. O saber qué pasó. Esto se llama decadencia. La sociedad desconfía. No se puede coincidir en una sola explicación. Y la grieta hace lo suyo, agigantando el talud de los fracasos. En los países donde el terrorismo atenta, nadie duda sobre quiénes fueron y qué hicieron. En Argentina la AMIA y la Embajada de Israel siguen en un mar de dudas sin Ocean Infinity.

Nuestro Gobierno está necesitando de tantas fotos como las que sacó el Seabed Constructor para mirar lo que pasa. Tal vez con solo un puñado de fotos podría anoticiarse sobre la realidad que ignora o deforma. La del hambre en muchas personas que comen basura. La de la mirada mezcla de odio, dolor e impotencia del despedido ante el telegrama que le indica que su mundo termina ahí. La de niños con vientres abultados, inflados de desnutrición. También la de los abuelos que agonizan esperando una prótesis de un PAMI que muestra el éxito del equilibrio económico.

El buque de la economía quizá no termine naufragando, pero ya arrasó con parte de su tripulación. Ninguno de los presidentes del G20 que está por comenzar abren sus puertas a nuestros productos con la liviandad y la sinrazón que lo hace el Gobierno argentino. Con ellos ingresa mano de obra extranjera que aniquila a la nacional. Me comentó Julio Bárbaro (a propósito, recomiendo la lectura de su último libro, Entre sueños y pesadillas) que un día le preguntó al presidente Mauricio Macri cuál era el modelo que guiaría su Gobierno; Macri lo llamó a Dietrich y le dijo: "Definilo". Este dijo: "Los mercados dan rumbo a las sociedades".

Sin embargo, este Gobierno admira a países cuyo rumbo está marcado por planes y acuerdos productivos, donde el capital está a disposición del trabajo y la producción, no de la especulación y la expoliación de sus riquezas. El Gobierno parece conformarse con la baja de la inflación mensual a guarismos que países serios generan anualmente, producto de un ajuste brutal.

A propósito me decía Aldo Pignanelli: "Es como ir por la ruta a 500 km/h, bajás a 350, pero la máxima es 80 km/h". La fuga de capitales en lo que va del año llega a 30 mil millones de dólares. El FMI ha desembolsado 20 mil millones de dólares en el mismo período. Me contaba Pignanelli: "A criterio de los economistas que representa, el mayor problema para Argentina en el 2019 no es la deuda. No hay que ir a default y sí, reestructurarla. El gran problema argentino es crecer". Todo indica que el Gobierno el año próximo no podrá bajar las tasas de interés a menos del 60 por ciento. Con este solo dato sin medidas alternativas, es imposible revertir la capacidad ociosa de la industria argentina que hoy es del 45 por ciento.

Las industrias necesitan contención y financiamiento. A las autoridades del FMI se les solicitó que modifiquen la normativa para que el 50% del dinero desembolsado destinado a lo público vaya al sector privado para ayudar a la reactivación. Es cierto que en el 2019 la inflación bajará, algunos estiman a un 35 por ciento. Pero también es cierto que a nivel de paritarias habrá una inflación en baja y un ajuste en alza. No descartan los entendidos posibles corridas cambiarias. Si al dólar de 37 pesos se le aplica la inflación estimada, estaríamos a fin del 2019 con un valor de la divisa de 50 pesos.

La deuda generada en el Gobierno de Macri vence entre el 2021 y el 2025. El próximo Gobierno debiese refinanciarla para no generar más endeudamiento. El FMI insiste en que en el 2019 Argentina debe realizar tres reformas: la previsional, la laboral y la impositiva. La caída de la economía argentina en el 2018 sería del 3 por ciento. Todo indicaría que sin crecimiento es casi imposible reforma alguna. Los jubilados tras el cambio impulsado por el Gobierno en el 2017 perderán este año el equivalente a dos haberes.

Política en Santa Fe

El gobernador Miguel Lifschitz, al consultarlo sobre probables alianzas electorales tanto en el orden nacional como provincial, respondió categóricamente: "Hasta febrero no defino nada". Allegados a Sergio Massa comentan que lo ven muy cerca del PJ y, por ende, más lejos del hombre del socialismo. Sí, Lifschitz me aseguró que esta semana habrá una nueva presentación ante la Corte para que en un plazo perentorio defina el pago de la deuda con sentencia firme.

En cuanto al perjuicio económico para Santa Fe tras la aprobación del presupuesto 2019, me dijo: "Perdemos 2 mil millones de pesos por el Fondo Sojero, 3 mil millones de pesos de subsidios a la energía, más transporte, más algún otro tema son en total 8 mil millones de pesos. Hoy ingresa nuestro presupuesto, donde priorizamos la obra pública, salud, educación y seguridad". Santa Fe es una provincia que no tiene ley de educación. El Ejecutivo, luego de dos años, había enviado un proyecto consensuado a Diputados, saliendo de esta Cámara una media sanción que generó un sinnúmero de disconformidades. Todo indica que el Senado aprobará el proyecto original y existirían avanzadas conversaciones en Diputados para que este sea aprobado y así Santa Fe pueda tener ley de educación este año.

En el peronismo el senador Perotti realizará el 27 de noviembre en Santa Fe un encuentro con intendentes y presidentes comunales, base de sustentación de su proyecto, acompañado por la diputada Alejandra Rodenas. Si bien se habló de lanzamiento de una fórmula a la gobernación, todo indica que aún para tal definición falta mucho. La senadora Sacnun, quien también va por la gobernación, solicita que el PJ santafesino sea el encargado de consensuar con los candidatos cinco políticas de Estado "para las PASO y para el electorado en general". Dijo Sacnun: "No sea cosa que en nombre del peronismo se les ocurra privatizar la EPE".

El candidato de Cambiemos, el intendente santafesino José Corral, junta masa crítica de radicales y PRO puros, y adelanta sus planes de bioeconomía de la mano de Eduardo Matozzo como parte de su plataforma electoral.

Si bien el Gobierno nacional parece no alentar internas, todo indica que el diputado Federico Angelini está dispuesto a competir electoralmente.

La autora es periodista, analista política y conductora de radio y TV.