Solo un necio defendería que las mujeres son menos capaces que los hombres para el desempeño profesional. Si la sociedad está formada aproximadamente por un 50% de hombres y un 50% de mujeres, entonces ¿por qué en los puestos directivos de las empresas no existe la misma igualdad?

Cuando se habla de cuotas obligatorias, mucha gente responde: "No puede ser, hay que buscar a los mejores, sean hombres o mujeres". Pero, curiosamente, en la mayoría de los casos esos mejores son hombres. Algo ocurre para que en las imágenes de los consejos de administración predominen las corbatas. Y se llama discriminación por razones de sexo.

El líder sexista no es democrático, mina la confianza de su equipo, genera desigualdades que conducen a la desafección e incluso al acoso. Por razones de educación, sociales e históricas, hombres y mujeres tenemos comportamientos sexistas constantemente, a veces por inercia, de forma inconsciente. Unos y otras tenemos que luchar por erradicarlos.

Las mujeres, directivas o no, debemos liderar el cambio en las empresas y en la sociedad con confianza en nosotras mismas. Mary Wollstonecraft, autora de Vindicación de los derechos de la mujer, afirmaba: "Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas".

La autora es escritora, psicóloga clínica y docente.