Primero enfrentamos la opción de Isabel como vicepresidenta. El General estaba grande y la guerrilla, su juventud dorada, lo había dejado solo, abandonando los cargos en su absurda decisión de continuar con la violencia. Elegimos la fórmula en el Teatro Cervantes, pocos nos opusimos a Isabel. Cuando se lo comunicaron a Perón, se agarró la cabeza y dijo: "Al nepotismo se lo combate hasta en el África", aún quedan testigos vivos de ese hecho.

Isabel presidenta fue un desastre, la enfrentamos treinta diputados, hasta le hicimos juicio político a José López Rega. El golpe, el exilio, lo irracional de la guerrilla y luego Saadi y la burocracia, Luder y la nada, el retorno con Carlos Menem, la traición y el fracaso. Enfrentamos siempre a la decadencia de turno, costó superar a los Menem y solo al lograrlo vendrían los Kirchner. Las ideas del movimiento nacional se habían perdido, el oportunismo y las prebendas, los negocios y las ventas del patrimonio nunca dejaron de transcurrir.

Marechal definía a la patria como una víbora que cambia de piel. Si no salimos de Cristina no tenemos destino, solo explotar, como otras fuerzas políticas, las prebendas que genera el lugar de minoría. La sociedad necesita una esperanza, por ahora la política no se hace cargo de semejante carencia. Los dirigentes se juntan y se separan como si fuéramos portadores de ideas, por ahora esa materia no abunda en nuestras alforjas, somos dueños de tan solo un recuerdo que da votos, cada vez menos.

Se necesita un peronismo respetable para los no peronistas, salir de la secta, de ese espacio donde hay más refugiados que promesantes.

Se busca candidato, por ahora no hay proyecto, no nos da el cuero para tanto. Circulan personajes menores que no tienen nada que decir, que nunca dijeron nada, parásitos del poder de turno. Perón nos legó un enorme ideario, supieron sacarle el jugo a ese recuerdo pero siendo muy poco leales a sus ideas. De eso ni se habla, una noción de patria, un lugar en el mundo, un sistema productivo; fabricábamos aviones, hoy importamos cerdo.

También los conservadores y los radicales aportaron mucho y hoy no dicen ya nada. Mauricio Macri es el comercio, el intermediario, no expresa al empresario productivo, destruye lo poco de clase media que nos queda, ya no hay herencia ni excusas, solo generan deuda y miseria. Pero acusarlos no alcanza, no sirve de nada si no somos capaces de generar una propuesta y un grupo de personas creíbles que la propongan.

Cristina y Macri, ambos superan el 50% de rechazo y ninguno de los dos llega al 30% de adhesiones. Dos versiones del fracaso, de nada sirve debatir quién es peor. Cristina es imprescindible para ser minoría y un impedimento si queremos ser gobierno. Amontonar rostros que dicen poco o nada carece de sentido, solo asegura un lugar en futuros repartos de carguitos. Macri difícilmente se presente, su proyecto ya fracasó y solo los fanáticos pueden imaginar su continuidad.

Al peronismo le sobra Cristina, al oficialismo, Mauricio. Si nos sacamos a ambos, el futuro será cercano, de lo contrario, la decadencia seguirá su curso actual y el riesgo de estallido será una amenaza permanente.

En los fracasos la gente madura se autocritica; los otros, los pequeños, buscan culpables afuera. Parece que el extravío de Macri es culpa del peronismo, el sindicalismo y el Papa. Las organizaciones sociales son una molestia para los bancos y las privatizadas. Cosa de ricos, el Estado debería limitar sus excesos: este Gobierno solo se ocupa de asociarse con ellos.

Los gobernadores y los intendentes convocan a elecciones por separado de la nación. No podemos compartir los partidos de fútbol, tampoco los procesos electorales, el egoísmo y las prebendas se impusieron al espíritu colectivo.

Necesitamos heredar el abrazo de Perón con Balbín, imponer la política por encima de los negocios, recuperar el patriotismo y salir de los rencores y las agresiones. Devolverle la esperanza a la sociedad es la única tarea pendiente de la política y sigue ausente en el Gobierno pero también en la oposición.

Marechal describía a los discípulos recuperando los restos del cuerpo descuartizado de Megafón, contaba que hallaron todas sus partes menos el miembro viril. Eso le pasa al peronismo, se juntan muchos sin encontrar una idea fuerza, una manera de volver a ser propuesta. Solo parte de un "recuerdo que da votos", por suerte cada vez menos.

El autor es politólogo y escritor. Fue diputado nacional, secretario de Cultura e interventor del Comfer. Es un referente dentro del peronismo.