¿Qué ha pasado en la Argentina que un simulador y un perverso como el doctor Raúl Zaffaroni ha llegado a ser miembro de la Suprema Corte de Justicia?

La decadencia de un pueblo puede medirse por la decrepitud de su élite intelectual y este es un ejemplo más que claro. Ciertamente ha sido el kirchnerismo quien lo elevó a esa institución. Sin embargo, no han sido ellos los únicos rendidos ante el jurisconsulto galardonado internacionalmente que, por la distorsión aplicada a los derechos humanos, se halla más cercano a los malhechores que a la gente de bien.

Apartado de las leyes, se ha puesto a opinar sobre política e historia y, al igual que antes, su afiebrada mente especula torcida. En el programa radial que conduce Hebe de Bonafini afirmó que Lula da Silva, expresidente de Brasil, detenido por corrupción perfectamente comprobada, debió exilarse, irse, escaparse antes de ser detenido. La inmoralidad del personaje no tiene límites. Pero no se detuvo ahí y, haciendo gala de un desconocimiento absoluto de la historia y de la verdad, afirmó: "Debió haberse escapado como lo hizo Perón".

Zaffaroni: ¡Perón no se escapó, lo echaron! ¡Es usted un ignorante! Si se quedaba, lo mataban. No es comparable con Lula, que está probada su complicidad con el delito. Con supremacía militar en el Ejército desistió de la lucha, pues todo conducía a la guerra civil. Esto que digo aún hoy no es comprendido ni aceptado por minúsculos sectores intelectuales que han quedado detenidos en el tiempo. Los que lo echaron han sido los que influyeron decididamente en su retorno. El general Pedro Eugenio Aramburu, Francisco Manrique, el general Alejandro A. Lanusse, el doctor Arturo Frondizi, el doctor Ricardo Balbín, el doctor Vicente Solano Lima, por citar solo algunos ejemplos de políticos que fueron capaces de desprenderse del odio y buscar acuerdos que hicieran gobernable la Argentina. Pero, Zaffaroni, Perón no robó, no malversó fondos del Estado. Estamos hablando de política, no de delito, territorio, este último, que usted conoce muy bien y la cúpula kirchnerista, a la que pertenece, también.

El general Perón desde el Paraguay enumeró todos sus bienes y manifestó: "el que descubra otro bien, como ya lo he repetido antes, puede quedarse con él. A mí nunca me interesó el dinero ni el poder." Afirmó. No es el caso de los políticos con los que usted se codea, Zaffaroni.

La Revolución Libertadora lo puso, las acusaciones hechas a Perón, en manos de la Justicia. Decía Perón desde el Paraguay: "Su afán de substraer toda investigación a la Justicia demuestra el fin perseguido. Ellos saben que substraer un juicio de sus jueces naturales es un vicio de insanable nulidad por disposición constitucional". De modo que se llenaron páginas de diarios acerca de las cajas de oro robadas por Perón. Pero la Justicia jamás investigó. Estaba claro que era un bluf. El peronismo debe reaccionar de una vez por todas y alejarse de esta militancia que no solo malversa caudales públicos, sino que además malversa la historia argentina.

El autor es profesor de Historia y licenciado en Gestión Educativa. Director de Escuela Secundaria de Adultos. Autor de "El Perón liberal", "El retroprogresismo", "Un liberalismo criollo de Perón a Menem" y "La gestión escolar en tiempos de libertad".