En los directorios de las grandes empresas hay pocos jóvenes y generalmente no hay tienen representantes de los trabajadores (Pavol Delej)
En los directorios de las grandes empresas hay pocos jóvenes y generalmente no hay tienen representantes de los trabajadores (Pavol Delej)

El directorio de Tenaris, una de las naves insignias del grupo Techint está integrado por once miembros, entre los que figuran Paolo Rocca, Gianfelice Rocca, Roberto Monti y Amadeo Vázquez. El de Aluar también cuenta con once directores titulares, con Javier Madanes Quintanilla como presidente y Daniel Friedenthal como vice. El de Irsa está compuesto por catorce titulares, bajo el comando de Eduardo Elsztain.

¿Sería bueno para el país que una parte de los directorios de las principales compañías estuviera ocupado por personas elegidas por los trabajadores? ¿Se tendría más conciencia de la inequidad social si se supiera lo que gana cada argentino?

Si bien la brusca caída de los ingresos de la inmensa mayoría de la población, sumado a la recesión que se extiende y se prolonga, a las escasas perspectivas de mejora en el corto y mediano plazo y a varias otras debilidades que presenta la Argentina, justifican que el debate público local esté concentrado en cuestiones de coyuntura, en países más estables surgen ideas para mejorar la economía que merecen la atención de quienes creen que la verdadera solución a los problemas del presente pasa por cuestiones más de fondo.

Una de las propuestas que viene de afuera consiste en obligar a las compañías muy grandes a integrar sus directorios con al menos 40% de personas elegidas por sus trabajadores, y a que toda decisión de financiamiento a partidos políticos sea aprobada por el 75% de los accionistas y de los directores.

Una de las propuestas que viene de afuera consiste en obligar a las compañías muy grandes a integrar sus directorios con al menos 40% de personas elegidas por sus trabajadores

La idea no fue lanzada por un dirigente de izquierda de un país en vías de desarrollo, sino por la senadora demócrata por Massachusetts, Elizabeth Warren, quien el martes pasado logró un contundente triunfo con más del 60% de los votos para renovar su cargo y se consolidó como una de las principales precandidatas a disputar la presidencia de los Estados Unidos en 2020.

Junto con Bernie Sanders, el senador por Vermont que estuvo cerca de ganarle la interna demócrata a Hillary Clinton para competir contra Donald Trump y que también obtuvo un demoledor triunfo para renovar su banco por Vermont con el 67% de los votos, Warren es una de las políticas de pensamiento más progresista y que más se ha enfrentado al presidente actual.

Con intención despectiva Trump la llama Pocahontas, la hija de un jefe de una tribu nativa de Virginia que inspiró dos bellísimas películas de Disney. La apodó así porque Warren dijo en una oportunidad que tenía orígenes indígenas, y prometió que le pagaría un millón de dólares si ella confirmaba ese antecedente. La senadora tomó el desafío y se sometió a una prueba de ADN que le dio la razón y que fue publicada por The Boston Globe. Trump se negó a cumplir con el pago con la excusa que era a condición de que demostrara que era india, no que tuviera ancestros nativos.

Sin dejar de lado el clásico enfoque demócrata de promover un rol más activo del Estado con gastos e impuestos más progresivos, Warren plasmó su nueva propuesta en un proyecto de ley de Responsabilidad Capitalista aplicable a las empresas con ingresos anuales superiores a los USD 1.000 millones.

Reparto equitativo de las ganancias y recursos 

El razonamiento es que la participación de los trabajadores en las decisiones de las grandes compañías limitarían considerablemente los fabulosos sueldos que los ejecutivos reciben bajo la forma de acciones, y que en los últimos años han sido una de las fuentes de mayor ganancia para la elite de ese país, generadora de las crecientes desigualdades sociales y desestimulante de la inversión productiva.

El razonamiento es que la participación de los trabajadores en las decisiones de las grandes compañías limitarían considerablemente los fabulosos sueldos que los ejecutivos reciben bajo la forma de acciones

En los fundamentos del proyecto la senadora señala que "en los comienzos de los años ´80 las grandes compañías distribuían menos de la mitad de sus ganancias a accionistas y directores, y reinvertían el resto en la empresa", pero "en la última década las grandes firmas destinaron 93% de sus ganancias a accionistas, redireccionando billones de dólares que podrían haber ido a inversiones de largo plazo en beneficio de la sociedad y los trabajadores".

En su defensa, Warren argumenta que esquemas de ese tipo vienen siendo aplicados desde hace muchos años en países como Alemania con gran éxito en términos de crecimiento, aumento de la productividad y cohesión social. La experiencia de ese país enseña que las decisiones se toman con una visión de más largo plazo, que hay mucha menos desigualdad en las remuneraciones, y que esa convivencia alienta el compromiso y la innovación.

En concreto la senadora por Massachusetts plantea la creación de un Oficina de Corporaciones dentro del Departamento de Comercio, que sería la encargada de hacer cumplir la ley y entregar el certificado de Responsabilidad Capitalista. Además de integrar el Directorio con representantes obreros, el certificado requeriría el compromiso de que las decisiones consideren el interés de los accionistas, pero también el de los empleados, el de los clientes y el de la comunidad en general.

La elección de medio término del martes pasado en Estados Unidos dejó otras pistas de reformas al capitalismo. Por ejemplo, en San Francisco se votó favorablemente un impuesto especial a las grandes empresas que facturan más de USD 50 millones para ser destinado al combate de la población en situación de calle. Uno de los principales propagandistas de esa medida fue Marc Benioff, un multimillonario del negocio de Internet, que estima que su empress Salesforce deberá pagar unos 10 millones de dólares por año.

Finlandia también aporta ideas originales para mejorar el sistema. Como todos los años, el pasado 1 de noviembre la agencia de recaudación de impuestos dio a conocer el listado con los salarios de todos sus habitantes. Si, de todos.

Podrá discutirse si primero fue el huevo o la gallina, pero en ese país nórdico hay un Estado de Bienestar muy eficiente (aunque en los últimos años se deterioró un poco) y una población que en un 76% manifiesta estar conforme con los impuestos que paga. Que por cierto no son bajos. El impuesto a los ingresos personales recauda el equivalente al 13% de su Producto Bruto Interno. En la Argentina no llega a una cuarta parte.