Las elecciones de medio mandato en los Estados Unidos no anticipan resultados de la presidencial siguiente. Es normal que el partido del Presidente las pierda y después sea reelecto.

Pero Trump ha tomado la del martes 6 de noviembre como una suerte de referéndum sobre su gestión. En la última parte de la campaña, se ha empeñado visitando pequeñas poblaciones de mayoría blanca y bajo nivel educativo, es decir, buscando consolidar y motivar a su electorado.

Los demócratas responden tratando de representar a las minorías y movilizando al mundo de Hollywood para lograr que más gente vaya a votar —en los Estados Unidos la concurrencia es voluntaria y hay que registrarse para emitir el voto—, superando la apatía de los jóvenes, más proclives a votar contra el Presidente. Brad Pitt y Robert De Niro han sido recientes partícipes de esta campaña.

Se renueva completa la Cámara de Representantes (diputados), integrada por 435 legisladores, un tercio de los 100 senadores y 36 de los 56 gobernadores.

Es difícil perder una elección en los Estados Unidos, con la economía que tiene Trump. En el tercer trimestre del año el crecimiento ha llegado a 3,6%, un resultado muy alto para un país desarrollado. A su vez, el desempleo está en solo 3,7%, el más bajo desde 1969. Concretamente en octubre se crearon 260 mil empleos nuevos, por encima de la expectativa, y comenzó a subir el poder adquisitivo del salario.

Pero al mismo tiempo, el balance y el promedio en encuestas que realiza el sitio estadounidense Real Clears Politics muestra que en el voto en el ámbito nacional hay una ventaja de siete puntos a favor de los demócratas; la desaprobación del Presidente tiene nueve puntos más que su aprobación; quienes piensan que el país va en una dirección equivocada son 14 puntos más que los que creen lo contrario.

Surge una fuerte contradicción entre lo bien que marcha la economía y la disconformidad con el Presidente. Pero cabe señalar la fuerte división en dos bloques que ha generado Trump, que la opinión sobre su gestión puede no ser correspondiente con quienes concurren o no a votar y que si bien es el dirigente político más rechazado, ninguno en particular tiene más apoyo que él.

Tomando como fuente el mencionado sitio, surge que sobre 50 gobernadores —los que se renuevan y los que permanecen— los republicanos tienen asegurados 21 y los demócratas 18, quedando los 11 restantes en situación indecisa (algo que los analistas estadounidenses denominan "swing states").

Los republicanos perderán seguramente algunas gobernaciones, pero quedarán por encima de las 26 legislaturas provinciales, lo que es necesario para aprobar determinadas reformas en el ámbito nacional.

En los cien senadores, tomando también los que renuevan y los que continúan, los republicanos tienen asegurados 50 y los demócratas, 44. Los cambiantes o los indecisos son los seis restantes. Hoy el oficialismo tiene una ajustada mayoría de 51. Es probable que la mantenga o incluso que la amplíe. Para que avance un impeachment (juicio político) contra el Presidente, son necesarios dos tercios de la Cámara Alta, algo imposible de obtener para los demócratas.

En cuanto a los 435 representantes, la elección es por el sistema de circunscripción, los republicanos tienen asegurados 196 y los demócratas, 202, siendo 37 los indecisos (la mayoría de ellos son republicanos que arriesgan sus bancas). Los demócratas tienen más posibilidades de ganar esta Cámara, en la que hoy hay mayoría republicana. Pero no puede descartarse que el oficialismo mantenga una ajustada mayoría, algo hoy improbable pero no imposible.

En líneas generales, puede esperarse que los republicanos mantengan o amplíen la mayoría en el Senado, que sigan con mayoría de gobernadores aunque pierdan algunos y que los demócratas obtengan una ajustada mayoría en representantes.

Pero en términos políticos, hay que agregar la reciente designación en la Suprema Corte, que da al Presidente el probable respaldo político del máximo tribunal.

Un reciente sondeo de la CNN informa que 47% cree que Trump no será reelecto y 46% piensa que sí, prácticamente el mismo porcentaje en cada caso. La campaña de recaudación para Trump 2020 ya lleva reunidos cien millones de dólares, una cifra muy menor que los más de cuatro mil que se han gastado en la campaña que finaliza, pero que igualmente muestra el posicionamiento que el Presidente ha conseguido hacia adelante.

Es posible que el resultado de la elección de medio mandato sea materia de interpretaciones controvertidas, pero parece claro que no deja a Trump frente al riesgo de un juicio político y que no impedirá que se presente a la reelección dentro de dos años, siempre que no irrumpa un imponderable de los que existen en política.

El autor es director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.