En los últimos 20 años el mundo fue testigo de grandes cambios económicos y comerciales: las economías emergentes, en especial de Asia, crecieron vertiginosamente y traccionaron el producto global, se multiplicaron los acuerdos bilaterales y regionales de libre comercio. Estos efectos contribuyeron a estimular un fuerte aumento del comercio internacional.

Argentina, sin embargo, creció por debajo de sus pares y prácticamente no avanzó en su integración económica y comercial. Solo exportamos cerca el 12% de nuestro PBI, casi la mitad que otros países de ingresos medios-altos, y tenemos acuerdos comerciales con países que representan solo el 10% de la economía mundial, cifra muy por debajo del promedio global. El Mercosur en ese sentido ha sido una gran herramienta de establización política y para el comercio intrabloque, pero no cumplió con las expectativas de integración con el mundo, es aún uno de los bloques comerciales más cerrados en el mundo. Esta desconexión también se reflejó en el número de empresas que abandonaron el comercio internacional: desde el 2007 en Argentina dejaron de exportar cerca de unas cinco mil pequeñas y medianas empresas, de un total de 15 mil.

En este marco, entendemos a la política de integración con el mundo como una parte fundamental de la estrategia nacional que nos permitirá impulsar nuestro crecimiento y desarrollo en el largo plazo. Por ello, desde el Ministerio de Relaciones Exteriores, venimos trabajando de forma coordinada con los diferentes organismos nacionales para generar una política coherente y consistente que nos permita explotar todo nuestro potencial.

Uno de los objetivos que nos hemos planteado en esta dirección fue buscar nuevos mercados para los exportadores argentinos y reabrir otros que habíamos perdido. Es así que desde 2016 logramos más de 150 aperturas, en más de 50 mercados de todos los continentes, para productos que tienen impacto directo en las economías regionales. Concretamos la apertura del mercado chino para carne bovina enfriada con y sin hueso y congelada con hueso luego de más de 15 años de negociaciones, se habilitaron 28 empresas pesqueras argentinas para exportar a Rusia y el mercado euroasiático, se concretó la apertura del mercado japonés para carne bovina y ovina desde la Patagonia, solo por mencionar algunos ejemplos. En este proceso, las embajadas y las representaciones argentinas en el exterior han tenido un rol clave por su proximidad con los mercados y las autoridades competentes en los países destino.

Asimismo estamos encarando, de forma bilateral y en el marco del Mercosur, una ambiciosa agenda de negociaciones externas que nos aportan institucionalidad, nuevos mercados y posicionan a la Argentina como un país relevante para las inversiones productivas. Por la falta de acuerdos comerciales, muchos de nuestros productos emblemáticos pagan aranceles en países donde nuestros competidores no pagan. En este sentido, logramos avances significativos en las negociaciones con la Unión Europea, luego de 20 años, y estamos negociando con EFTA, Canadá, Corea, Singapur, entre otros. Ratificamos, además, el acuerdo comercial entre Mercosur y Egipto después de 7 años sin avances: esto permite que el 60% de nuestras exportaciones ingresen con arancel 0% a un mercado de 92 millones de habitantes que importa el 40% de los alimentos que consume.

Con uno de nuestros socios comerciales más importantes, Brasil, firmamos y ratificamos un acuerdo para evitar la doble tributación que favorece a pymes y emprendedores argentinos exportadores de servicios, reduciendo un 15% los costos. Además reabrimos el mercado de cítricos, que estuvo cerrado por 8 años, beneficiando especialmente a las provincias del noreste argentino. Con Colombia, por su parte, firmamos un nuevo acuerdo comercial (el ACE 72), el cual incluye un protocolo adicional que nos permitirá exportar hasta 42 mil autos sin arancel; y con Chile firmamos un acuerdo inédito, de última generación, incorporando disciplinas como servicios, defensa de la competencia, compras públicas, género y facilitación de comercio, entre otras. Estamos avanzando en una negociación para actualizar nuestro acuerdo con México para que nos permita incrementar nuestras exportaciones agroindustriales, que actualmente están muy por debajo de su potencial en ese país. Y esperamos hacerlo con Perú, para así concluir durante 2019 negociaciones con la totalidad de los países de la Alianza del Pacífico.

Logramos retornar al Sistema Generalizado de Preferencias para exportaciones a los Estados Unidos luego de 6 años de suspensión. Esto permite que unos quinientos productos argentinos de las economías regionales ingresen a este mercado con arancel cero por ciento. Conseguimos también la apertura del mercado de limones, cerrado por 16 años, y que implicó un fuerte impacto exportador en economías regionales como la de Tucumán. Estamos cerca de lograr la apertura del mercado de carne bovina en ese país, lo que incrementa las oportunidades de exportación para un sector que espera alcanzar exportaciones cercanas a las 500 mil toneladas este año, volviendo a estar dentro de los diez primeros exportadores mundiales, luego de que increíblemente por varios años la exportación de carne estuviera restringida en la Argentina.

Existen casos testigo como Vietnam, con quien en 2017 el comercio bilateral alcanzó los 2900 millones de dólares, con un superávit para la Argentina de 1650 millones. Vietnam es el quinto mercado de destino para las exportaciones totales argentinas y es el segundo superávit comercial para nuestro país. Vietnam es, a su vez, el país con quien tenemos mayor cantidad de proyectos de cooperación. Por otra parte, gestionamos acuerdos para facilitar la llegada de productos argentinos a otras partes del mundo: abrimos tres hubs logísticos en centros estratégicos como Shanghai (China), Dubai (Emiratos Árabes) y Amberes (Bélgica).

Todos estos esfuerzos que venimos realizando se complementan con el reciente lanzamiento, junto al Ministerio de Producción, del plan federal Argentina Exporta, que busca desarrollar una cultura exportadora, mejorando nuestra competitividad.

Para ejecutar esta iniciativa, los argentinos contamos con 159 representaciones —embajadas, consulados y centros de promoción comercial— distribuidas en las diversas latitudes del mundo, las cuales están capacitadas y enfocadas en la tarea de poner en valor nuestro potencial exportador. Las representaciones están a disposición para dar apoyo a las empresas que buscan internacionalizarse: saben lo que el mundo quiere comprar, conocen en detalle requerimientos, prácticas comerciales y normativa de los mercados y tienen contacto directo con los importadores.

El incremento de las tensiones comerciales que se viven hoy a nivel global no debe hacernos perder de vista la importancia del comercio: la recuperación económica global está siendo impulsada justamente por el comercio que, por primera vez en mucho tiempo, está creciendo más rápido que el PBI mundial.

La Argentina tiene las condiciones necesarias para tener un rol cada vez más importante en comercio internacional. Cuenta con una gran disponibilidad de recursos naturales: agroindustria, minería, hidrocarburos (Vaca Muerta), pesca, servicios basados en el conocimiento, turismo y un enorme potencial para nuestras pymes entre otros, que no solo son importantes para aumentar los volúmenes físicos producidos, sino también para impulsar desarrollos ligados a estos sectores como biotecnología, semillas, fertilizantes, maquinaria agrícola, servicios especializados, etcétera.

Cuenta además con empresas de servicios basados en el conocimiento (software, servicios profesionales, diseño, etcétera) que aportan cerca de siete mil dólares anuales (seis veces más que en 2002). Finalmente, dispone de experiencia y oferta exportable de calidad en sectores como el automotriz (somos el octavo exportador mundial de Pick Up), farmacéutico, aluminio, siderurgia (cuarto exportador global de tubos de acero) y petroquímica, solo por mencionar algunos ejemplos.

Con todos estos logros y capacidades como plataforma, trabajamos cada día para que las empresas vean en la exportación un motor de crecimiento y una oportunidad para llegar a nuevos mercados. Hace unos días el presidente Mauricio Macri, el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, el canciller Jorge Faurie y representantes de cámaras sectoriales y de agencias de promoción comercial de la Red Federal entregaron los Premios Exportar 2018, que reconocen a los emprendedores que aportan de manera significativa a la actividad exportadora y que ven en la esta actividad un motor de crecimiento y una oportunidad para llegar a nuevos mercados.

Tenemos el ejemplo de la pyme debutante Mirai 3D, quien ganó la categoría Primera Exportación. Dedicada a la ingeniería biomédica mediante impresión 3D para fabricar modelos del cuerpo humano, se inició gracias a la plataforma Exporta Simple y ya tienen 20 simuladores exportados a Costa Rica y ocho a Japón. O el caso de Fénix, ganadora en la categoría ADN exportador. Empresa mendocina fundada en 1995 que se dedica a elaborar purés de frutas convencionales y orgánicos. En los últimos 3 años duplicaron la producción y exportan el 90% de sus productos a más de 30 países, en los 5 continentes.

Así, sumando esfuerzos y talentos, los argentinos somos plenamente conscientes del camino que nos queda por recorrer, pero celebramos estar dando pasos concretos y firmes. Es tarea de nuestro gobierno ayudar a concretar nuestro potencial exportador, y por ello el Servicio Exterior de la Nación está, como su nombre lo indica, al servicio de los ciudadanos, los empresarios, las pymes y la producción argentina. Confiamos en que tenemos todo para mejorar nuestra performance exportadora y generar crecimiento y empleo para nuestros compatriotas.

El autor es secretario de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.