En estos días se trabaja, se negocia y se vota el presupuesto tanto en el Congreso Nacional como en la Legislatura de la Ciudad. Las discusiones pasan por negociaciones duras en términos de fondos nacionales entre el gobierno nacional y las provincias.

En la Legislatura, el presupuesto se presenta en reuniones donde los funcionarios exponen sus programas y los diputados preguntamos sobre la temática, la disponibilidad de fondos y la rendición de cuentas. En este caso, no existe la posibilidad de la negociación de fondos por la diferencia del armado institucional, federalismo a nivel nacional y comunas sin ley de presupuesto participativo en la Ciudad.

En este proceso de información y negociación del presupuesto sería conveniente en términos de efectividad para la política y para la planificación de los programas que la negociación y la rendición de cuentas pasaran por la evaluación de los resultados que las políticas públicas anteriores tuvieron y por un examen exhaustivo de los escenarios presentes a los que se aplicarán los nuevos proyectos programados. Una discusión enmarcada en estos límites cambiaría el ángulo de la información.

Uno de los principales reclamos por parte de la ciudadanía tiene que ver con la demanda de eficacia, eficiencia, transparencia y publicación respecto a la utilización de los recursos públicos y su destino. Sumado a ello, también preocupa la proliferación de políticas públicas en nuestra Ciudad, que muchas veces resultarían inconsistentes con las previsiones realizadas y no así con las demandas de los vecinos.

Datos. Esa es la clave. ¿Cómo hacemos para construirlos?

Durante décadas en la Argentina hemos discutido la importancia de la eficiencia del Estado y la eficacia de las políticas públicas. ¿Cómo medimos esa eficacia? Desde Evolución presentamos un proyecto para la creación de una Oficina de Evaluación de Políticas Públicas en el ámbito de la Ciudad. Esta oficina tiene como finalidad la medición sistemática y continua en el tiempo de los resultados obtenidos por las instituciones públicas en la implementación de las políticas. El método para evaluar el impacto de un programa está relacionado con el diseño y su implementación.

Evidentemente, esta oficina modificará la distribución de poder, permitirá a los distintos actores tener información asertiva y profunda sobre las necesidades de la población, permitiendo un trazado a largo plazo, una evaluación constante de los efectos de las políticas y la opción de modificaciones en los niveles previos a la implementación.

El problema fundamental para la definición y la evaluación de las políticas públicas es la inferencia causal, la pregunta que siempre nos hacemos es por el contrafáctico: ¿Qué hubiera sucedido en ausencia de la intervención? Para ello, debemos observar los resultados y el impacto. Es decir, la comparación entre el resultado del programa un tiempo después de su implementación y el contrafáctico en ese mismo período. Esta pregunta no encuentra respuesta en los datos actuales que manejamos tanto el Poder Ejecutivo como la Legislatura; en consecuencia, el problema de los datos es central para encontrar respuestas y eficacia en la gestión pública. Los datos son la construcción clave para las políticas públicas. Pues, entonces, construyamos los datos que nos permitan ver más allá de nuestras percepciones, basados en la utilización de evidencia robusta, para reorientar las prioridades de nuestra Ciudad.

El autor es legislador porteño por Evolución.