Misa de Luján: el centro es la oración del pueblo

Virginia Bonard

Periodista, autora de “Nuestra fe es revolucionaria. Jorge Mario Bergoglio. Francisco” (Grupo Editorial Planeta)

"El Papa tiene tantos asuntos graves para atender y acciones para acompañar en la construcción de la dignidad en las vidas de miles para decidir… mirá si se va a meter en los dimes y diretes de la misa en Luján como la del sábado pasado". Esta frase, en boca de monseñor Eduardo García, obispo de San Justo, Argentina, y padre sinodal elegido por el mismo Francisco dentro el episcopado argentino para el actual Sínodo de los Jóvenes que esta semana entra en su recta conclusiva y se está concretando en el Vaticano, tiene la contundencia de la argumentación sólida, fundamentada y conocedora.

El pasado sábado 20 de octubre se celebró en la plaza central de Luján una misa por "Paz, pan y trabajo" pedida y promovida por el gremio de Camioneros que encabeza Hugo Moyano junto a su hijo Pablo. Y fue un estallido hacia adentro y hacia afuera de la Iglesia Católica. En el altar se veía por las pantallas de casi todos los canales, y en directo, presidiendo la misa al arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Agustín Radrizzani, concelebrando a su obispo auxiliar, Jorge Eduardo Scheinig, al ex secretario de la Sedronar, padre Juan Carlos Molina, al padre Domingo Bresci, al padre Sergio Gómez Tey, padre Daniel Blanchoud, rector de la basílica, entre otros. Y al diácono quilmeño Ricardo Carrizo ayudando en ese mismo altar.

Gran parte de la feligresía católica asistió perpleja y casi sin comprender a la magnitud y expresión de fuerza de esa misa que presentó el formato de las grandes concentraciones que con tanta expertise organiza el gremio de Camioneros. En un momento de su predicación el arzobispo Radrizzani dijo: "Sé que ustedes buscan un cambio, y no solo ustedes: existe una fuerte búsqueda, un anhelo de cambio en todos los pueblos del mundo. Decía el papa Francisco: 'Ustedes son sembradores de cambio'. El cambio concebido no como algo que un día llegará, sabemos que un cambio de estructuras que no viene acompañado de una sincera conversión de las actitudes y del corazón termina a la larga o a la corta por burocratizarse, corromperse y desaparecer. Sí, tenemos que cambiar el corazón. Sigue diciendo el papa Francisco: 'Veo con alegría que ustedes trabajan en lo cercano, cuidando los brotes, pero a la vez con una perspectiva más amplia protegiendo toda la arboleda. Trabajan en una perspectiva que no solo aborda la realidad sectorial de cada uno de ustedes que representan, a la que felizmente están arraigados, sino que también buscan resolver de raíz los problemas de pobreza, desigualdad y exclusión. Y yo por eso quiero felicitarlos a todos ustedes'".

Al día siguiente, Pablo Moyano declaró a Radio Cooperativa de Buenos Aires: "Tenemos una muy buena relación con el papa Francisco, sin dudas no se podría haber hecho esta movilización en la Basílica de Luján sin la venia de él". Y volvió a estallar la incomprensión. ¿El Papa organizó la misa de Luján? Mientras tanto, las tapas de los diarios del domingo 21 mostraban el abrazo entre el obispo Radrizzani y Moyano padre. Muchos ingredientes para un mismo plato, ¿verdad?

Es muy fácil atribuir al Papa dichos sobre probables apoyos o adhesiones porque el Papa no va a salir ni a defender ni a contradecir, somos conscientes de todos los que desde el 2013 se vienen colgando de la sotana del Papa para avalar sus dichos o acciones y el Papa no dice nada… y se han dicho cosas en su nombre. El Papa no responde cada opinión que se vierte sobre él ni cada dicho que se pone en su boca, ni cada interpretación que se hace de sus gestos. No hay que ser demasiado lúcido, y parece que no lo somos, para comprender que no conformamos el ombligo del mundo y que Francisco tiene en este momento una responsabilidad muy grande en él, "tiene un Sínodo puesto sobre los hombros que no maneja de taquito, sino que participa en todas la plenarias sin desatender al presidente de Chile, la posible visita a Corea, los problemas muy grandes en la Iglesia Oriental Ortodoxa", y tantas situaciones que el mundo le "regala" en bandeja de pobres y para los pobres, de refugiados en busca de asilo, de una posible guerra… como para estar organizando una misa en Luján. "No descarto que la posibilidad de que el pueblo rece por su patria, que tanto lo necesita, esté en su corazón y lo vea con agrado. Pero de ahí a que esté manejando los piolines de internas hay un trecho muy largo" explicó bien clarito el obispo García.

"Personalmente me parece muy bien que se rece por la situación nacional, pero me parece injusto involucrar la figura del Papa de modo tan barato", afirmó García en diálogo con este periodista. "Hacer esto es hacerlo preso de los medios y de este modo el Papa recibe críticas y apoyos de un lado y del otro".

La Iglesia hace muy bien en rezar por la situación nacional, el país, sus dirigentes, en todo momento. Hacerse eco de los clamores del pueblo es muy válido, porque gran parte del pueblo la está pasando mal: y no solamente en Luján, sino en todas las misas que rezan a lo largo y lo ancho de nuestra patria. Pero que el centro de la información sea la presencia de Moyano y otros dirigentes es un desplazamiento bastante sorprendente: el centro es Dios y la oración de su pueblo, no quién va o deja de ir. Agregó García: "La misa es para rezar, no para la foto. También ahí se presenta otro problema, quién comunica y qué se quiere comunicar. En cierto programa periodístico, semanas atrás, se presentó una foto de Moyano con el Papa, al Papa le toman cientos, miles por día; y después de hacer alusión a la misa y de darle con un palo al Papa largo rato, al final del programa pidieron disculpas porque la foto era del 2015. Y si el Papa se saca una foto con Moyano, con Vidal o con Pinocho, todo el mundo tiene derecho a hacer interpretaciones y la opinología… Termina siendo criterio de realidad. Qué pobreza intelectual y existencial".

El Papa abraza, manda rosarios, escribe cartas, como lo hizo Jesús. El amor evangélico, del que queremos que Francisco sea un signo, en las actitudes del mismo Jesús desorientaron a los burócratas de la fe y de la política de su época: amor que abraza sin pedir carné de afiliación a la bondad, a la decencia. El amor evangélico escucha, acompaña, perdona. El amor evangélico entiende de errores, pecados, conflictos, turbaciones e interviene buscando un efecto sanador, pacificador, intentando que esas actitudes de acercarse a los "feos, sucios y malos" de la historia se comprendan como parte de la gestualidad propia del amor universal que siempre apunta a más. "La unidad es superior al conflicto, ¿se entiende o hacemos un dibujito?, comentó el obispo matancero con sarcasmo. "Dejemos de involucrar al Papa en toda acción que emprendemos: hagámonos cargo nosotros de lo que decimos, hacemos, no hacemos, de lo que decidimos y no decidimos", expresaba García en nuestra conversación.

El comunicado de la arquidiócesis de Mercedes-Luján que comenzó a circular el domingo a la noche cubrió como una frazada corta estas suposiciones que ya rodaban en los medios argentinos y en varios del resto del mundo: salió a explicar que el Papa no tuvo nada que ver con la realización de esta misa. Y no hay motivos para descreer de esa afirmación. Pero el almohadón de plumas ya había desplegado su levedad. Las plumas corrían solas y al garete su propia suerte en el éter de las pampas.

 
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