Una multitud de trabajadores ante la Virgen de Luján

El Santuario de Nuestra Señora de Luján, patrona de la Argentina, es uno de los lugares de peregrinación más importantes para los católicos de América Latina. Al frente se extiende la histórica plaza, primero denominada Real, luego de la Justicia y por último plaza Belgrano. Allí se instaló, "a cielo abierto", un altar donde en el mediodía de ayer se llevó a cabo la misa y ceremonia ecuménica ante una multitud de trabajadores convocados por algunos sindicatos argentinos que manifestaron "por pan, paz y trabajo".

Dijo a los dirigentes sindicales el Papa: "El sindicato es una expresión del perfil profético de una sociedad. El sindicato nace y renace cada vez que, como los profetas bíblicos, da voz a los que no la tienen, denuncia al pobre 'vendido por un par de sandalias' (cfr Amós 2,6), desenmascara a los poderosos que pisotean los derechos de los trabajadores más vulnerables, defiende la causa del extranjero, de los últimos, de los descartados" (mensaje dirigido a la Confederación Italiana de Sindicatos de Trabajadores, CISL, Roma, 28 de junio de 2017).

Un nuevo punto de partida de los trabajadores argentinos

Esta no fue una movilización más. Tampoco fue la movilización de un sindicalista. Mucho menos un acto político. Desde la perspectiva político-sindical fue una novedad. Según lo manifestó el líder sindical católico Ricardo Pignanelli, fue hacer un encuentro de trabajadores desde la fe.

Esta es la novedad: la fe en Cristo Nuestro Señor que renueve el compromiso con los más pobres. No otra cosa significa "pan, paz y trabajo". Y la fe que impulse la unidad en una sociedad fracturada por los odios y degradada por la entrega, el hedonismo y la corrupción.

También el acto significa un repudio a la política económica y social del actual Gobierno y el pedido de la mayoría de trabajadores católicos a la Virgen de Luján patrona de los argentinos, para que "salve al pueblo" de la profunda crisis que atraviesa.

Que el punto de partida sea el de la conversión o reconversión en la fe es un hecho por demás trascendente que no debería ser desvirtuado por propios o ajenos y reducido a cuestiones inmanentes.

Confiamos en que se trata de una gran oportunidad democrática ajena a los mesianismos, patoterismos, odios y corrupción que infecta a la clase dirigente y que incluye a gobernantes, políticos, empresarios y sindicalistas que tanto daño hacen a nuestra patria. Que se propongan, como lo anuncian el mecánico Ricardo Pignanelli y el bancario Sergio Palazzo, recuperar el perfil profético de los sindicatos y de las organizaciones sociales es una nueva esperanza de unidad en esta Argentina inexplicable.

Dejemos a los sindicalistas trabajar de sindicalistas y al Papa de Papa

Es cierto que la mayoría de los dirigentes obreros se sitúa, en buena hora, con discreta esperanza bajo la dirección espiritual del papa Francisco. Al mismo tiempo siguen la ruta señalada en la doctrina social de la Iglesia. Pero ello no significa que el Santo Padre sugiera, impulse, dirija o intervenga en esta clase de actos como simulan entender con malicia algunos intereses subalternos, políticos o económicos. Las fuentes sindicales y las eclesiásticas así lo confirman y así es.

Claro que, más allá de la verdad, cuanto más se acerca el pueblo a Dios y a la Iglesia, más el diablo se enoja ("el diablo está enojado,/ y hay una razón/ cuando Dios reina,/ en mi corazón" del cancionero cristiano).

¿Cuáles son las actitudes del ecumenismo?

Es vieja la división de los cristianos. El ecumenismo es algo nuevo. Nunca se había hablado con tal decisión de rehacer la unidad cristiana como ahora. Y ello se explica porque las divisiones, que venían desde el apartamiento de los protestantes en el año 1529 contra las posiciones de la Iglesia de Roma, tras las que decidieron irse, eran muy profundas.

Modernamente se comprendió que tienen que imperar el respeto, la tolerancia y el diálogo, "estando dispuestos a encontrarnos como unidos en la fe, aunque tengamos diferencias grandes en la manera de entender esa fe" (Carlos Arboleda Mora, Celam, Secretariado de Ecumenismo, 2003, Arquidiócesis de Medellín).

La unidad es obra de Dios. Los cristianos rezamos para que se logre la unidad. Pero en la oración se vive el ecumenismo como si ya se hubiese logrado la unidad, aunque en la vida diaria todavía falte mucho para lograrla, dice el autor recién citado.

Los "hermanos separados"

A partir de esas actitudes esenciales en la relación entre cristianos se pasó de llamar a los protestantes "herejes" a hablar de "hermanos separados". Hermanos en la fe aunque separados, porque unos "se fueron de casa" para decirlo en términos sencillos. Esta circunstancia al mismo tiempo que señala un factor de unidad, en cuanto a la separación, es un constante sufrimiento.

¿Con qué criterios trabajar en el camino del ecumenismo?

Dado que la separación de los protestantes no fue prevista en el Nuevo Testamento, hay que buscar en el espíritu de este para encontrar un criterio válido de interpretación de la relación de católicos y evangélicos en la actualidad.

Plano dogmático y plano práctico

Dicen los teólogos que en este campo hay que distinguir dos planos, el dogmático y el práctico.

El plano dogmático

Respecto del primero la Iglesia Católica "es el signo de Dios en el mundo, y su misión, es representar visible y públicamente la voluntad salvífica de Dios ante los ojos de la historia" (J. Ratzinger, La fraternidad cristiana, Ed. Taurus, Buenos Aires, 1962).

La difusión de la gracia y la gracia

Es tópico decir que la gracia es una participación gratuita de la vida sobrenatural de Dios. Inicia con el bautismo y se pierde cada vez que se comete un pecado grave; puede recuperarse, puede disminuir o aumentar según cómo nos comportamos ante Dios.

Mas es preciso, dice el teólogo, formular una distinción entre "la difusión de la gracia" propia de la Iglesia y "la gracia" en sí. "Una cosa es la representación simbólica ante la historia del nuevo orden de la gracia y otra el estado de gracia… en los individuos" (Ratzinger, op. cit.). Esto último hace a la interioridad del corazón humano, que, como dijimos, está reservado a Dios, hace a mi relación personal con Él, solo él lo conoce y eso no es privativo de ninguna Iglesia.

Luego, teológicamente, de la lectura de los Evangelios surge que la representación de Dios en la Tierra está delegada a la Iglesia Católica "Habrá un solo rebaño, y un solo pastor", Evangelio de San Juan, 10:16. Jesucristo no fundó más Iglesia que la que fundó sobre San Pedro: "Tú eres Pedro y sobre esta piedra (San Pedro) edificaré mi Iglesia", San Mateo 16:18. Jesucristo habla en singular, es decir, de una sola Iglesia. Por eso mismo ella, dice la teología, es portadora de la "representación objetiva de la redención vicaria de Cristo" (J. Ratzinger, op. cit.).

Sin embargo, por lo que venimos diciendo se puede ser tributario de la gracia de Dios si conservamos la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y vivimos en consonancia con nuestra creencia. Todos somos acreedores a la gracia y también todos podemos ser pasibles de ceder a tentaciones del mal y perderla. Esto pertenece al diálogo ecuménico en el campo de la teología cristiana.

El plano práctico

En el pueblo de Dios hay una comunidad de hermanos que está integrada por los que somos parte de la Iglesia. De esa comunidad se separaron las llamadas Iglesias cristianas protestantes y, al hacerlo, dejaron de vivir en comunión con los católicos y formaron su propia comunidad.

En la práctica, las comunidades cristianas, católicas y no católicas, entre sí, pueden ser consideradas "hermanas en el Señor", ya que todas son depositarias de la fe de Cristo y, por lo tanto, tienen desafíos y misiones que les son comunes.

"Caminemos juntos"

El sábado 3 de junio de 2017 en el Circo Máximo, en Roma, en ocasión del 50º Aniversario, el Jubileo de Oro de la Renovación Carismática Católica, se reunieron líderes católicos y evangélicos. En la víspera, Francisco había recibido en audiencia a los líderes evangélicos que habían venido para la vigilia de Pentecostés. El Papa les dirigió un saludo y los alentó: "Gracias por lo que hacéis trabajando por la unidad de los cristianos, todos juntos, como el Señor quiere. Caminemos juntos, ayudemos juntos a los pobres, la caridad juntos, la educación juntos… Todos juntos. Y que, por su parte, los teólogos trabajen y nos ayuden. Pero nosotros siempre en camino, nunca quietos, nunca quietos… y juntos".

En síntesis, en la acción concreta se abre el camino al ecumenismo. Dejemos que los teólogos encuentren coincidencias dogmáticas que también superen la separación, pero el primer paso parece ubicarse en la praxis de los cristianos de los distintos cultos, trabajando juntos a favor de los necesitados, cuyos rostros todos los días nos interpelan.

El sábado 20 de octubre de 2018 en la Plaza Belgrano, ante el altar erigido delante de la Basílica de Nuestra Señora de Luján, en una praxis ecuménica, reinó el Espíritu Santo por sobre una multitud de trabajadores argentinos.

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