Las recientes declaraciones de Sergio Massa respecto al saqueo y valor agregado (VA) son por todos conocidas. Generó una muy merecida y necesaria defensa de la actividad agropecuaria. Surge de un error de qué es el valor agregado, tema del que sistemáticamente se dicen verdaderos disparates.

¿Qué pesa más: un kilo de plumas o un kilo de plomo? Los chicos suelen contestar que el plomo, y en forma condescendiente los más grandes o hasta la maestra explican que un kilo es un kilo. Pues es lo mismo con el valor agregado. Si dos productos A y B tienen el mismo precio, ambos tienen el mismo VA. El VA es siempre el precio del producto. No importa cuánto trabajo, insumos, ganancias o impuestos tiene incorporado, y no cambia porque se pague más a uno de los componentes a expensas de otro. La distribución de ese VA es otro tema, bien complejo por cierto.

Los impuestos o subsidios distorsionan cuánto del VA se queda el capital o management o el trabajo, ya que el Estado también se lleva una parte de ese VA. En Argentina tenemos el impuestos al VA, que se aplica directamente sobre el precio. Se descuenta lo que se pagó por insumos, es decir, reconoce el VA de cada etapa.

Es ingenuo creer que producir ciertos bienes o en ciertos lugares aumenta el VA, ya que solo producir más eficientemente aumenta el VA. Por el contrario, si para producir algo se contrata el doble de empleados, no hay el doble de VA. En ese caso, quedará menos para retribuir a los otros factores de producción e impuestos. Justo es reconocer también que si el precio sube solamente para este producto, entonces sí hay más VA, aunque el producto y el sistema de producción sean siempre los mismos. Una obra de Picasso, aunque la haya hecho en pocas horas, tiene gran valor agregado. Al revés de lo que se cree, hay mayor VA si se reducen los costos y se puede mantener el precio. La discusión de VA en origen es otro sofisma: por incorporar más procesos no hay más VA si se vende al mismo precio.

Lo relevante es cómo organizar las actividades para que todos los que participan puedan estar mejor. Respetemos la geografía económica, la ciencia que estudia la localización, la distribución y la organización espacial de las actividades económicas en una ciudad, país o el mundo. Implica analizar y optimizar la localización de industrias, por ejemplo, por qué hay o no aglomeración, los sistemas de transporte más apropiados, qué se comercia entre áreas, y hasta si hay o no temas sociales.

Para mejorar lo que la actividad de miles de personas genera todos los días hace falta más que frases huecas. Es necesario entender que solo mayor eficiencia y productividad aumentan el valor agregado y, por lo tanto, la riqueza de una sociedad.

La autora es economista, Universidad CEMA. Las opiniones expresadas son personales y no necesariamente representan la opinión de la UCEMA.