El movimiento de los trabajadores sindicalizados y de los trabajadores autónomos económicamente dependientes se moviliza el sábado 20 de este mes en lo que fue calificado por sus organizadores como una "gran marcha ecuménica" a la Basílica de Luján, para pedir a la Virgen "que el gobierno cambie el trazado económico" (Plaini).

¿Unidad del Movimiento Obrero o armonía del pueblo trabajador?

La historia del movimiento obrero es una más que centenaria sucesión de unidades y divisiones, enfrentamientos y traiciones, heroicidades y deserciones. Persecuciones, conquistas y reconocimientos. En la base siempre se plantaron banderas revolucionarias o reivindicativas. Creo que es oportuno diferenciar la unidad de las estructuras, plano institucional o de poder, siempre cambiante, de aquella armonía del pueblo que se construye desde la fe.

Unos dirán: ¿Cómo? ¿No eran los principios de justicia social los que cubrían nuestra unidad? ¿O los espacios que repartimos y la estrategia que acordamos? ¿Son los sindicatos o es el pueblo trabajador? Claro que coexisten y en términos existenciales todos son trabajadores unidos por una ligazón sustancial, el amor al compañero que está antes que los acuerdos.

El primer rasgo del movimiento

Lo primero que determina la posición relativa (armonía) de sus miembros no son los principios, ni las ideas, ni las banderas, ni los acuerdos, ni las reivindicaciones, ni la oposición a las medidas a las que enfrentan, sino la amistad social. Cuando se pierde la radical experiencia de ser compañero (de cum-panis, acción de comer el mismo pan, de com-partir, de marchar juntos) solo quedan los acuerdos y las reivindicaciones. Entonces el destino, más allá de lo importante que sean los reclamos, es la división y el fracaso. Porque la realidad de la relación interhumana es superior a la idea (propósitos en virtud de los que se formulan las alianzas).

La dimensión gremial de la fe

La dimensión gremial de la fe es el amor y la solidaridad que surge del amor del Padre y que emana de todo el que, habiendo nacido de Dios, cumple sus mandamientos. "Ama a Dios por sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo" dicen las Sagradas Escrituras, donde el prójimo es el próximo (el compañero de fábrica, el vecino) y también el lejano (el extranjero, el desconocido) como enseña Cristo en la parábola del Buen Samaritano.

La actitud de los trabajadores cristianos

Sobre esa base se desarrolla la solidaridad y se construye una comunidad cristiana. Y el movimiento de los trabajadores debiera ser una comunidad de fe cristiana desde que Cristo —Dios encarnado— eligió ser un trabajador, un humilde carpintero. Claro que para calificar a una comunidad cristiana de este modo —especificó el papa Francisco: "Debemos preguntarnos: ¿cuál es la actitud de los (trabajadores) cristianos? ¿Son mansos, humildes? ¿En esa comunidad hay luchas entre ellos por el poder, conflictos por la envidia? ¿Se critica? Entonces no van por la senda de Jesucristo". La paz en una comunidad, en efecto, es una "peculiaridad muy importante. Tan importante porque el demonio trata de dividirnos, siempre. Es el padre de la división; con la envidia, divide. Jesús nos hace ver este camino, el camino de la paz entre nosotros, del amor entre nosotros" ("La comunidad cristiana en tres pinceladas", Papa Francisco, Santa Marta 29/04/2014, L'Osservatore Romano, viernes 9 de mayo de 2014).

"La multitud de aquellos que se habían convertido en creyentes tenía un solo corazón y una sola alma: y este es el primer rasgo", dice el Papa. Había armonía, paz entre ellos porque "el perdón, el amor, lo cubría todo" (Hechos de los Apóstoles 4, 32).

La naturaleza profética de los sindicatos

"El sindicato es una expresión del perfil profético de una sociedad. El sindicato nace y renace cada vez que, como los profetas bíblicos, da voz a los que no la tienen, denuncia al pobre 'vendido por un par de sandalias' (cfr Amós 2,6), desenmascara a los poderosos que pisotean los derechos de los trabajadores más vulnerables, defiende la causa del extranjero, de los últimos, de los descartados" (Mensaje del papa al CISL de Italia).

Queremos destacar también que son los gremios los que en la sociedad argentina introdujeron con su presencia el espíritu comunitario del siglo XX: el pasaje del yo al nosotros.

Los sindicatos no son empresas ni partidos políticos

"Los sindicatos no deben perder esta naturaleza profética y volverse demasiado parecido a las instituciones y a los poderes que, en cambio, deberían criticar. El sindicato, con el pasar del tiempo, ha acabado por parecerse demasiado a la política, o mejor dicho, a los partidos políticos, a su lenguaje, a su estilo. En cambio, si se olvida de esta dimensión típica y diferente, también su acción dentro de las empresas pierde potencia y eficacia. Esta es la profecía" (Mensaje del Papa a dirigentes sindicales del CISL de Italia).

Los sindicatos y la economía

"El capitalismo de nuestro tiempo no comprende el valor del sindicato, porque se ha olvidado de la naturaleza social de la economía, de la empresa. Este es uno de los pecados más graves. Economía de mercado: no. Digamos economía social de mercado, como enseñaba san Juan Pablo II: economía social de mercado" (Mensaje del Papa a dirigentes del CISL).

Tentaciones que pesan sobre los dirigentes

El papa Francisco, hablándoles a los dirigentes sindicales de todo el mundo (Carta del Santo Padre a los participantes en la Conferencia Internacional De la Populorum Progressio a la Laudato si', Aula Nueva del Sínodo, 23-24 de noviembre de 2017) dijo que para cumplir con su misión tienen que cuidarse de tres tentaciones.

-El individualismo colectivista

"La primera, la del individualismo colectivista, es decir, de proteger solo los intereses de sus representados, ignorando al resto de los pobres, marginados y excluidos del sistema. Se necesita invertir en una solidaridad que trascienda las murallas de sus asociaciones, que proteja los derechos de los trabajadores, pero sobre todo de aquellos cuyos derechos ni siquiera son reconocidos" (Carta Papa Francisco, 23 de noviembre de 2017).

"No hay una buena sociedad sin un buen sindicato, y no hay un buen sindicato que no renazca todos los días en las periferias" (Papa Francisco, mensaje a dirigentes del CISL).

-La corrupción

Sabido es que el mundo sindical de casi todos los países latinoamericanos padece de una corrupción estructural como es estructural la corrupción de los gobiernos y de otras corporaciones.

Agrega en la carta que comentamos: "Mi segundo pedido es que se cuiden del cáncer social de la corrupción. Así como, en ocasiones, 'la política es responsable de su propio descrédito por la corrupción', lo mismo ocurre con los sindicatos. No dejen que los intereses espurios arruinen su misión, tan necesaria en los tiempos en que vivimos. El mundo y la creación entera aguardan con esperanza a ser liberados de la corrupción (cf. Rm 8,18-22). Sean factores de solidaridad y esperanza para todos. ¡No se dejen corromper!" (Carta papa Francisco, 23 de noviembre de 2017).

-Olvidar la crisis del trabajo y la ecología

"El tercer pedido es que no se olviden de su rol de educar conciencias en solidaridad, respeto y cuidado. La conciencia de la crisis del trabajo y de la ecología necesita traducirse en nuevos hábitos y políticas públicas" (Papa francisco, Carta…).

-La hipocresía

El papa Francisco dijo en una oportunidad reciente "es mejor ser ateo que uno de muchos católicos que llevan una doble vida de hipocresía" (24/2/2017). "Lo escandaloso es decir una cosa y hacer otra, es la doble vida". Pero muchas de esas personas deberían decir "mi vida no es cristiana… hago negocios sucios, lavo dinero. Pero lo ocultan. Eso es una doble vida".

"Hay muchos católicos que son así y son un escándalo. Cuántas veces hemos escuchado decir a la gente: 'Para ser católico como él, mejor ser ateo'" dice Francisco. Y eso es lo que ocurre con algunos dirigentes sindicales, pero en materia de hipocresía no todo pasa por la corrupción económica.

Un claro ejemplo de hipocresía está por consumarse ante la mirada de la Virgen de Luján cuando el día 20 se presente en la basílica el sindicalista Raúl Durdos (Somu). Apenas unos pocos meses atrás dispuso el cierre de la radio www.radiopapafrancisco.com, un medio creado por su sindicato destinado a difundir la palabra y la doctrina del Santo Padre, a la par de las informaciones gremiales. "El Papa no me interesa" dijo, y sin más suprimió la radio. Y ordenó la destrucción de las imágenes del Papa que estaban expuestas en el ingreso a la sede de avenida Belgrano 1667 (CABA).

Ayer este señor apagó la voz del Papa Francisco y la de importantes teólogos y periodistas nacionales y del exterior que diariamente cubrían las informaciones y la doctrina de la Iglesia. Hoy convoca a la misa. Habráse visto insolencia, barbarie e hipocresía mayor.

La misa para rezar y pedir a la Virgen de Lujan

La Gran Marcha ecuménica del próximo sábado culmina en una misa que celebrará el obispo de Mercedes, monseñor Agustín Radrizani Goñi, para rezar por pan, paz y trabajo, consigna que consagró en las décadas del 80 Saúl Ubaldini. Además de ser un valeroso dirigente sindical que jugó su libertad y su vida en los tiempos de la dictadura cívico-militar 1976-1983, fue un católico de fe. Monseñor Roberto Bufano, obispo de San Justo, su confesor y amigo, en más de una oportunidad dijo: "Saúl se puso el nombre de Dios al hombro". Se puede afirmar que en su vida de dirigente sindical jamás pronunció el nombre de Dios en vano y llevó una conducta coherente, honesta, para que los reclamos de pan, paz y trabajo, y el anuncio de la Iglesia fueran mejor escuchados por el pueblo argentino. Que el Espíritu Santo ilumine a los actuales dirigentes sindicales y de las organizaciones sociales honestos que conducen la convocatoria del próximo sábado 20 de octubre.