Jaime Durán Barba y Mauricio Macri
Jaime Durán Barba y Mauricio Macri

Jaime Durán Barba y Marcos Peña están empezando a construir una nueva imagen electoral del presidente Mauricio Macri. La estrenarán cuando comience oficialmente la campaña, pero su impronta ya aparece en los focus groups que cada tanto manda a hacer el español Roberto Zapata: es la imagen del piloto de tormenta, mezclada con la del "garante de la lucha contra la corrupción".

Van a acumular todos los éxitos relativos que estén en condiciones de exhibir. También van a sumarle la lista de nombres y apellidos con los exfuncionarios y empresarios detenidos desde diciembre de 2015 que, por cierto, constituyen un récord a lo largo de la historia argentina.

Como toda construcción de campaña, tendrá una ventaja y una desventaja.

La ventaja: comparada con la oferta de la oposición y potenciada con los recursos con los que suelen contar los oficialismos, es probable que prenda en una buena parte del electorado. De hecho, en las últimas encuestas de opinión, cuando se les pregunta a los argentinos a quiénes consideran más aptos para salir de la crisis, gana –primero– "ninguno", y de inmediato, aparece Macri como el más capaz.

La desventaja: que aun cuando la nueva imagen sirva para, eventualmente, conseguir la reelección, inmediatamente después será contrastada con la realidad, con las consecuencias previsibles.

En los últimos días tuvimos ejemplos para todos los gustos. El nuevo embate de Lilita Carrió fue el más fuerte y peligroso de todos. Todavía resuenan en los medios y las redes sociales sus frases más extremas sobre Macri. "Le perdí la confianza" y "Elige o cae".

Tuvieron oportunidad de verse cara a cara después de semejantes expresiones. Y otra vez, primó la cordura del Presidente, en vez del "indio" que cada tanto le salta cuando lo colocan en una situación estresante. "Quédate tranquilo Mauricio: no voy a irme de Cambiemos", le garantizó por enésima vez Carrió. "Eso es lo que quieren los que están en los cuadernos y los que faltan entrar a los cuadernos", agregó enigmática. Macri correspondió: "No pisemos el palito. No les demos el gusto a los que nos quieren ver separados para recuperar los negocios que ya no pueden hacer".

A esa misma hora, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, aportaba una nueva interpretación a la pelea interna: "Macri es el verdadero garante de la lucha contra la corrupción". Una manera elegante de decir que, si el Presidente quisiera, la mayoría de los que hoy permanecen detenidos podrían estar libres, disfrutando de sus fortunas mal habidas.

Por cierto, menos Cristina Fernández, una buena parte de los que manejaban dinero sucio del gobierno de Néstor Kirchner y de su esposa están presos: desde el exvicepresidente Amado Boudou hasta el valijero del valijero, Roberto Baratta. Y en el medio, casi 50 personas más, incluidos empresarios que admitieron el pago de coimas, junto con los dos hombres de negocios más emblemáticos de la era K: Lázaro Báez y Cristóbal López.

Sin embargo, aunque Durán Barba y Peña sostengan lo contrario, una buena parte del voto del año que viene pasará por la economía. O mejor dicho: por la expectativa en el futuro. Y para eso el Gobierno necesita que el dólar se termine de tranquilizar, que la inflación empiece a dar signos de desaceleración, y que el clima social y los reclamos en la nueva apertura de las paritarias no se desmadren. Pero además necesita dejar de dispararse tiros en los pies, cada vez que la incertidumbre da señales de amainar.

En este contexto, la vuelta atrás del aumento retroactivo para la tarifa del gas llegó justo sobre la hora. Estuvo a punto de tirar por la borda el paciente trabajo de orfebrería que viene haciendo Frigerio para lograr la aprobación del presupuesto el año que viene. Si no lo hubieran corregido a tiempo, el castillo de naipes se habría desplomado sin solución de continuidad. Desde el acuerdo con el Fondo hasta la posibilidad de la reelección. Desde la idea de presentar a Macri como el piloto de tormentas hasta la posibilidad de terminar el mandato, en medio de un huracán que hubiera hecho recordar a los peores días de la crisis de diciembre del año 2001.