Los nombres de los recientes premios nobel de Economía han trabajado en temas muy importantes para el mundo y parecieran especialmente dedicados a Argentina. Ambos han trabajado en temas que relacionan la macroeconomía con adelanto tecnológico, en el caso de Paul Romer, y cambio climático, doctor William Nordhaus.

Paul Romer muestra lo que es intuitivo para muchos: el adelanto tecnológico permite saltos en productividad que posibilitan a algunos sectores dela economía crecer a tasas muy elevadas. Las diferencias de crecimiento e ingreso que se plantean con sectores más tradicionales es un tema que requiere atención desde diferentes políticas públicas: impositivas, cómo se orienta la educación, dónde se genera qué tipo de infraestructura y quién es responsable de ella, etcétera.

William Nordhaus habla del cambio climático, de la necesidad de reducir las emisiones de carbono, de los costos que deben sufrir quienes los generan, pero que al mismo tiempo deben dedicar esos recursos para el crecimiento de la economía y quienes pueden favorecer un crecimiento más ordenado y menos contaminante de la economía.

En Argentina tenemos la bendición de un sector agropecuario que es líder tecnológico mundial, que asimismo contribuye enormemente a la reducción de emisiones, dado que simplemente por reducir la desertificación absorbe dióxido de carbono. Tecnología y cambio climático están unidos en nuestro país. Es una maravillosa coincidencia que el lanzamiento del satélite argentino SAOCOM está justamente dedicado al análisis de temas climáticos y prevención de catástrofes con especiales usos para el sector agropecuario.

Prestémosle atención a estos temas de tecnología y cambio climático, y dediquemos los mejores recursos adonde tendremos las mayores posibilidades de crecimiento. Todos nos beneficiaremos. Esta debiera ser una prioridad para todos los argentinos.