La salida de Caputo era previsible. ¿Qué viene ahora?

José Dapena

La salida de Luis Caputo del Banco Central de la República Argentina (BCRA) no fue en principio bien recibida por los mercados. Cayeron los precios de las acciones argentinas, subió el dólar y el riesgo país. De todas maneras, para entender la salida hay que comenzar por la llegada. La anterior gestión había acumulado pasivos remunerados en pesos, que, ante el cambio de las condiciones económicas internacionales (principalmente por la vulnerabilidad de una cuenta corriente con déficit creciente y del déficit fiscal), crearon una fuente de presión sobre el tipo de cambio (la reversión del carry trade, que se produce de manera intempestiva) y una pérdida de credibilidad que se reflejó en la escalada del dólar.

El ahora saliente ex presidente del Banco Central asumió la gestión con el objetivo de resolver esta situación, apuntando a limitar los pasivos remunerados (que venían creciendo de manera inconsistente con el resto de variables económicas) e inclusive reduciéndolos vía licuación del tipo del monto nominal en pesos, suba de tasas y de encajes bancarios. Si bien la base monetaria sigue creciendo actualmente a tasas significativas (del orden del 40%), el circulante redujo su tasa de expansión a un nivel por debajo del 20 por ciento. Estas medidas fueron bien recibidas, contribuyeron a estabilizar el tipo de cambio, generaron confianza (medido principalmente por los depósitos en dólares) y explican entonces el impacto negativo en los precios de los activos financieros por su salida.

Pero varias de las medidas, incluyendo el uso parcial de reservas en dólares para sostener el tipo de cambio, habrían entrado en cortocircuito con los lineamientos que tenía previstos el FMI. Con lo cual su salida, pese a mi percepción, se enmarca en este nuevo acuerdo que se estaría finalizado en estos días, y para el cual el propio Caputo no quería ser un obstáculo. Visto de esa manera, la eventual sorpresa por la salida no sería tal, y en el Poder Ejecutivo deben haber estado al tanto de esto.

¿Qué se debería esperar entonces en adelante? A riesgo de equivocarme, entiendo que el Poder Ejecutivo y el BCRA van a cuidar los dólares (lo que implica un menor uso de los dólares para defender el tipo de cambio y una mayor flotación), cumplir con el acuerdo de déficit que se negocie con el FMI (que le proporciona sustentabilidad en el corto plazo a la economía, principalmente ante el prestamista), y dejar que el resto de las variables macroeconómicas (incluyendo las tasas de interés, sobre las cuales hay presión para que se reduzcan) se ajuste a esa situación, en un entorno donde la mayor parte del trabajo sucio (principalmente respecto del tipo de cambio y las Lebacs) ya fue hecho.

El autor es director del Departamento de Finanzas, UCEMA.

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