La renuncia de Luis Caputo debería analizarse en el contexto de la negociación con el FMI. El ahora ex presidente del BCRA planteaba la necesidad de un aumento importante en el monto de asistencia o de los desembolsos, además de buscar mayor flexibilidad para intervenir en el mercado cambiario. Su salida puede leerse como que ambas cosas no van a suceder. O, al menos, no en el grado que Caputo consideraba apropiado. No podemos confirmar si el FMI pidió su salida o si él mismo prefirió renunciar para descomprimir la situación. Pero lo cierto que es que el recambio está ligado al nuevo acuerdo con el Fondo. Ello puede ser leído de forma negativa, si es que el arco político y la sociedad misma ven una nueva cesión de soberanía. ¿Quién determinará política monetaria a partir de ahora?

El nuevo presidente del BCRA, Guido Sandleris, es un economista ponderado por el Fondo, que ya venía negociando con el organismo y con cierto prestigio ganado como académico en su paso previo a la función pública. Paradojas del destino: Sandleris era hasta ahora el número dos de Nicolás Dujovne, que pasó de tener las horas contadas dentro del gabinete a acumular aún más poder tras la reestructuración del gabinete. Incluso suponiendo que el FMI no tendrá injerencia alguna sobre la política monetaria, la independencia del BCRA, aspecto que el Gobierno siempre consideró como clave, suma un nuevo golpe.

Por otra parte, el Gobierno muestra cierta falta de timing. Se reemplaza por segunda vez al presidente del BCRA en un período muy corto, en un contexto sumamente incierto, con una crisis de balanza de pagos de por medio y con Mauricio Macri fuera del país tratando de llevar tranquilidad a los inversores externos. Como señal, es negativa y así reaccionó el mercado cambiario. Aunque habrá que esperar a los próximos días para determinar el impacto definitivo. Si la jugada sale bien, a la opinión pública poco le va a importar quién es el que conduce el BCRA. El temor es que este recambio genere todavía más daños sobre una economía ya deteriorada y un nivel de confianza más deteriorado aún.

La autora es socia directora de Management and Fit.