El Foro Económico Mundial 2018 y la generación del triple impacto

Nicolás Wertheimer

Jóvenes de todo el mundo se dan cita esta semana en Tianjin, China, en el marco del Foro Económico Mundial 2018. La inteligencia artificial parece ser el pivote que ilusiona a todos los sectores que intervienen en el encuentro. Descubrir de qué manera producir más, mejor y más rápido, se tropieza con la pregunta que una nueva generación de millennials emprendedores le hacen al mundo de los negocios: ¿qué mundo vamos a dejarles a las sociedades del futuro?

En un ejercicio de imaginación podríamos pensar que asimilaríamos perfectamente el impacto de avances como la medición de azúcar en sangre a través de un smartphone, o la posibilidad de conocer toda la predisposición genética a ciertas de enfermedades, o el desarrollo de herramientas de reconocimiento de voz que reflejan características de la personalidad y el estado de salud. Pero aún no problematizamos cómo se irán transformando las relaciones sociales mediadas por esa tecnología del futuro, quiénes tendrán acceso a estas nuevas maravillas, qué profesionales y operarios serán requeridos para producirlas y manipularlas, y qué efectos colaterales tiene cada nuevo hallazgo.

Investigaciones del Foro Económico Mundial señalan, por ejemplo, que la rápida evolución de las máquinas y los algoritmos en los lugares de trabajo podría crear 133 millones de nuevos roles, en lugar de los 75 millones que se desplazarán de aquí al año 2022. Sin embargo, el verdadero acceso a tales puestos de trabajo será un desafío que aún no parece acompañar al vértigo de la ciencia.

La agenda que las Naciones Unidas trazaron hacia el 2030 dispara una pregunta que guía el inicio de todo proyecto global: ¿Cuál es nuestro propósito? Los líderes mundiales de los negocios conviven con dos tendencias: maximizar la rentabilidad de la mano de la ciencia y la tecnología que permita doblegar a la naturaleza y ponerla al servicio del crecimiento económico, o diseñar un modelo de desarrollo en el que la innovación sea un factor distintivo que anticipe el impacto ambiental y social al que se enfrenta el planeta. La respuesta vibra en la ciudad de Tianjin, en la que todos los paneles mencionan la necesidad de concebir el triple impacto en los negocios: económico, ambiental y social.

Aunque pareciera ser una polémica de otros tiempos, la cuarta revolución industrial nos propone una nueva forma de economía y nos invita a definir una agenda global que no sea indiferente a las profundas transformaciones a las que estamos sometiendo al mundo y a sus habitantes. La desigualdad en el acceso a derechos, el cambio climático, la falta de empleo, la brecha de género, la seguridad alimentaria, son algunos de los numerosos problemas que asumimos los emprendedores que desafiamos el "time is money" que gobierna el mundo hace tanto tiempo. Para los global shapers que estamos en China hoy, y que encaramos proyectos todos los días en nuestros países, el propósito es impactar y la innovación tecnológica es una oportunidad para esto. En una encuesta reciente en la que participamos miles de emprendedores durante este encuentro se destacó al cambio climático como la principal preocupación a la hora de pensar el desarrollo de cualquier orden.

Es innegable el dramático efecto que tiene sobre el planeta y particularmente sobre las comunidades más vulnerables, el desequilibrio ambiental causado por la gestión irresponsable de nuestros recursos naturales. Según un informe de Unicef, la ONU y el Banco Mundial, en 2017 fallecieron más de seis millones de menores de 15 años por la falta de acceso a derechos básicos como el agua limpia, las vacunas y la electricidad. El sector público y privado deberá asumir una nueva mirada sobre este punto, luego de un 2018 con altísimas temperaturas, inundaciones e incendios, como importantes catástrofes naturales que dejaron un saldo preocupante en distintos rincones del planeta.

En este Foro Económico Mundial y en cada acción que emprendemos, emerge una generación que tiene el propósito de liderar una economía mundial bajo el paradigma del desarrollo sostenible. De esto estamos discutiendo del otro lado del mundo. Queremos cambiar el mundo, y lo queremos ahora.

El autor es médico, emprendedor social y fundador de Proyecto Agua Segura.

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