Desde Miami

Después de 17 años la estación Cortland de la línea 1 de subtes en Nueva York volvió a la vida el sábado, cuando quedó oficialmente abierta y reinaugurada. Cortland era muy importante para los "commuters" de NYC y estaba directamente debajo de las Torres Gemelas cuando estas recibieron el impacto del atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001.

Para la estación fue como si un terremoto "al revés" cayera sobre ella. Toneladas de escombros de las Torres la cubrieron, obstruyeron las vías y los túneles, y la dejaron completamente inoperativa hasta hoy.
El solo hecho de pensar todo el tiempo que pasó da una idea de la crisis por la que atraviesa el sistema de transportes de la ciudad, bajo la autoridad de la Metropolitan Transportation Authority (MTA, por sus siglas en inglés). Los trabajos en la estación recién comenzaron en 2015, 14 años después del atentado y durante todo ese tiempo los trenes las circundaban por vías alternativas, estando ausente del mapa de subtes de la ciudad hasta su renacimiento, esta semana.

Realmente cuesta entender cómo se demoró tanto con Cortland, cuando todo en la superficie estaba siendo reconstruido. Pero una vez enterados de la desorganización que reina en la MTA, todo se torna más comprensible.

La MTA gastó casi 182 millones de dólares en la reconstrucción. La nueva parada se llamará WTC Cortland y cuenta con murales hechos de mosaicos combinados por la artista Ann Hamilton con párrafos que incluyen parte de la Declaración de la Independencia norteamericana.

El gobernador demócrata Andrew Cuomo, que declaró el sistema de subtes en emergencia hace más de un año, paradójicamente no asistió a la breve ceremonia inaugural del sábado.

La nueva estación, que nadie toma como un orgullo dada la demora y todos los años que pasaron para que vuelva a funcionar, cuenta con servicios accesibles para discapacitados, tres ascensores y tiene menos columnas que antes para hacer más fácil los traslados. Tiene señalización electrónica con información en tiempo real sobre los trenes en circulación y otros elementos como conexión de wifi, y máquinas automáticas de expendio.

WTC Cortland ayudará a conectar a partir de ahora el nuevo World Trade Center con los barrios vecinos sobre la línea 1 —que cubre el oeste de la isla de Manhattan— y, según Mitchell Moss, el director del Rudin Center for Transportation Policy and Management en la Universidad de New York, servirá para que Lower Manhattan "continúe floreciendo".