¿Dónde está Marcos Peña?

smercado@infobae.com
La última foto donde apareció Marcos Peña. Fue el lunes 3. La última vez que habló fue el jueves 30 de agosto.
La última foto donde apareció Marcos Peña. Fue el lunes 3. La última vez que habló fue el jueves 30 de agosto.

Mauricio Macri se quedó hasta ayer por la tarde en Mendoza. Hasta allá viajó, el jueves, su esposa Juliana Awada. Al otro día llegó también su hija Antonia. Después de los que él mismo definió como "los peores días de mi vida después de mi secuestro", logró descansar y pasar horas de sosiego en la compañía que de quienes más lo equilibran, rodeado de un paisaje de ensueños como es el Dique de Potrerillos, junto a la montaña. Los que pudieron hablar con él aseguran que en las tierras del sol y el buen vino recuperó el humor.

Mañana lunes arrancará la segunda semana de su nuevo gobierno, el que se resistió a cambiar hasta último momento, esperando que la realidad se acomode a su visión de las cosas. Como no lo logró, finalmente redujo a la mitad su Gabinete, eliminó a Mario Quintana y Gustavo Lopetegui del rol de controllers y ocultó a Marcos Peña.

En efecto, desde el jueves 30 de agosto solo se vio una foto del ratificado Jefe de Gabinete, a la derecha del Presidente, junto a los ministros que seguían en ese rango. No apareció en ese fin de semana fatídico donde se pergeñaba la nueva organización del equipo presidencial, ni tampoco al día siguiente, cuando se lo esperaba en el cóctel de la UIA que se realizó el lunes por la tarde por el Día de la Industria. Oficialmente se dijo que se había quedado trabajando.

Hasta el jueves 30 siguió con su agenda de compromisos públicos. Aquí, en la reunión del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires. (Foto: Guillermo Llamos)
Hasta el jueves 30 siguió con su agenda de compromisos públicos. Aquí, en la reunión del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires. (Foto: Guillermo Llamos)

Tampoco informó ningún día después de la reunión diaria de ministros con Macri, como solía hacerlo. Ni dio el miércoles el informe mensual en el Congreso, que este mes tocaba en el Senado. Oficialmente se dijo que fueron los mismos senadores los que quisieron levantar la actividad, atentos con los cambios que se estaban operando. Sin embargo, tampoco viajó a Mendoza, donde se hizo el viernes otra nueva reunión ministerial. Aunque se pretenda negarlo, claramente lo están protegiendo. ¿Pero de qué?

Por primera vez en dos años y ocho meses de gestión, el optimismo no solo dejó de ser obligatorio sino que tampoco está permitido

Una consultora que trabaja para el Gobierno realizó una encuesta preguntando quiénes eran los responsables de la crisis, en varios pasos, hasta llegar al staff presidencial. Trascendió que Peña se ganó todos los boletos, sorprendiendo a propios y extraños, ya que en el corazón de la mesa chica gubernamental estaban convencidos de que las críticas a Peña formaban parte del "círculo rojo", que no estaban instaladas en sectores medios y medios bajos.

Macri tuvo infinidad de pedidos de parte de empresarios, políticos de distintos partidos y personas del común para que reduzca el Gabinete y se saque a Peña de encima. Siempre contestaba del mismo modo, mostrando un gráfico que cruzaba países con cantidad de ministerios, para demostrar que Argentina estaba lejos de tener la mayor cantidad de ministros. Y reiterando que "Marcos soy yo". Sin embargo, nadie se había animado a hacer ese tipo de preguntas en estudios de campo. Parece que la respuesta fue contundente.

También lo habría sido el respaldo que obtuvo el discurso presidencial del lunes por la mañana, que duró inéditos 25 minutos. Funcionarios de Jefatura de Gabinete hicieron trascender entre amigos que se hizo una medición telefónica y que el 44% de los consultados reafirmaron su respaldo a la palabra del Presidente.

El lunes, entrando a Casa Rosada (Foto: Adrián Escandar)
El lunes, entrando a Casa Rosada (Foto: Adrián Escandar)

¿Querrá decir, entonces, que la crisis de confianza está terminada? Definitivamente no, aseguran en el Gobierno. Por primera vez en dos años y ocho meses de gestión, el optimismo no solo dejó de ser obligatorio sino que tampoco está permitido. En Cambiemos se trata de una verdadera ruptura epistemológica, un cambio de sentido tan radical que era imposible de leer con el sistema anterior, con las "leyes" de los primeros años. Por el contrario, desde esta nueva etapa es muy fácil explicar la anterior.

Quien está diseñando este nuevo sentido es, por supuesto, Marcos. Es el único que puede hacerlo, porque solo él conoce la compleja saga que colocó a Macri en la Presidencia. Siempre, con las herramientas conceptuales y estadísticas que le brinda el equipo de Jaime Durán Barba. Incluso hay quienes le explicaron a Infobae que Peña seguiría haciendo lo mismo aún fuera del cargo donde fue ratificado. "Es el único que entiende de qué va esto y nunca lo va a abandonar, porque no hay otro mejor y -de hecho- es el único", se aseguró. O sea, no se negó que puedan continuar los cambios, sino que hay roles que continuarán iguales.

La última vez que el Jefe de Gabinete habló con los medios, el 30 de agosto. (Foto: Guillermo Llamos)
La última vez que el Jefe de Gabinete habló con los medios, el 30 de agosto. (Foto: Guillermo Llamos)

Varias preguntas todavía no se terminaron de contestar. ¿Con el nuevo sistema de gestión alcanzará para limitar los errores no forzados, los autoinfligidos? ¿Los funcionarios hablarán con más libertad, ahora que fueron ratificados, o seguirán temiendo las sanciones internas? ¿Ingresará la política de forma habitual a las decisiones, o será la excepción, cuando las papas queman?

En definitiva, ¿hay un nuevo Macri, capaz de reconocer que el arte de gobernar exige diversidad interna, que la uniformidad es peligrosa, que el trabajo de un líder es conducir lo distinto, antes que buscar el color único de lo que se conoce?

En la Ciudad lo hizo. Es difícil comprender por qué no continuó con ese modelo más político al que había evolucionado, por qué en lugar de abrirse, se fue cerrando cada vez más. 

No tardaremos mucho en comprobar si los cambios que hizo fueron cosméticos o reales. La crisis es tan poderosa que se impone más allá de cualquier tentación a ocultarla detrás de un relato. Y la realidad no da tiempo, se manifiesta con la fiereza de un vendaval  que se lleva puesta la mayoría de las certezas. Veremos cuáles quedan en pie una vez que la situación se estabilice.