Blockchain es un término que conocemos a partir de bitcoin, y es básicamente la tecnología que hace posible su existencia. De la creación de bitcoin pasaron nueve años en los que las criptomonedas han evolucionado y demostrado parte del potencial de blockchain. Hablamos de una tecnología que está en plena ebullición y que atrae la atención e inversión de gobiernos, empresas, startups y universidades.

Pero, ¿qué tiene blockchain para ofrecer y así explicar estos fenómenos? Podemos decir que se basa en tres principios:

-La descentralización del valor: cualquier persona o entidad podría realizar una transacción de valor (dinero, un bien, un activo, un servicio, etcétera) a otra persona sin necesidad de autoridad central o intermediario.

-La inmutabilidad: la confianza en que una transacción o un registro que no puede ser alterado o eliminado una vez escrito.

-La transparencia: no solo no es posible modificar, sino que además las transacciones son visibles y verificables por todos los participantes que conforman la red sin necesidad de un tercero, generando un contexto de confianza.

El potencial de aplicación de esta tecnología no solo reside en el ámbito de la economía, sino también en el político, con sistemas de participación y decisión descentralizada, o en el jurídico-administrativo, facilitando la relación entre ciudadanos y la administración pública.

Otra evolución que incorpora blockchain es la de los "smart-contracts", es decir, la utilización de contratos inteligentes que permiten a las partes establecer directamente reglas y acuerdos autoejecutados. Por ejemplo, dos personas llegan a un acuerdo, escriben las condiciones, lo ingresan a Blockchain y de forma automática el contrato se ejecuta de forma descentralizada, de forma totalmente auditable y confiable.

Sin duda, la aplicación de tecnologías disruptivas, como blockchain, inteligencia artificial o Big Data, abre una oportunidad única para transformar la gestión fiscal y tributaria. Blockchain tiene la capacidad de revolucionar la manera en que la información es analizada, intercambiada y almacenada en las agencias tributarias. Puede contribuir a reducir costos, incrementar la seguridad, aumentar la velocidad de acceso y revisión de los datos del contribuyente.

Además, a través de Blockchain se podrían mejorar determinadas falencias actuales que padecen las administraciones tributarias latinoamericanas como los altos niveles de incumplimiento (evasión y morosidad), bajos niveles de sistema recaudatorio y menor recaudación de ingresos en comparación con los países que pertenecen a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Para los gobiernos que buscan adoptar medidas de modernización para reducir la brecha fiscal, aumentar detección de fraude y eficientar la operación, el potencial de blockchain abre el juego a cambios disruptivos. Algunos casos de aplicación posible son: una plataforma de libro contable digital para el acceso en tiempo real por parte de los organismos de recaudación y auditoría a la información de personas y compañías; utilización de contratos inteligentes para el pago de regalías a partir de registros en tiempo real de la extracción de recursos naturales como el petróleo o gas; en el pago de impuestos sobre salarios donde las empresas dejarían de actuar como intermediarios en el cálculo y la retención de tributos, cambiar la manera de recaudación del IVA con una trazabilidad de transacciones que permita reducir el fraude.

Existe pendiente un intenso debate legal y regulatorio. Esto es fundamental porque la legitimación por medio de regulación es lo que habilitará mayores inversiones, evolución de la tecnología y, en consecuencia, aplicaciones reales en el ámbito privado y público. Entonces, podemos decir que partiendo del potencial de la tecnología, hay muchos ámbitos de aplicación que permitirían reducir burocracia, costos de recaudación y colaborar en la reducción de la brecha fiscal. Esto no quiere decir que blockchain sea la cura de todas los males y tampoco la solución para todos los problemas de los sistemas tributarios modernos, sino que se trata de tecnología innovadora en maduración. Por poner un caso, bitcoin como la mayor red blockchain es capaz de procesar solo una porción de la cantidad de transacciones por segundo de un sistema privado como VISA.

Los gobiernos necesitan ser capaces de responder a los nuevos retos y las demandas de la sociedad de manera rápida, eficiente y efectiva, así como acompañar con legislación y transformar su manera de prestar servicios incorporando innovación tecnológica a su operación.

El autor es director de Public Sector, everis Argentina.