El Partido Colorado ha sido, históricamente, la colectividad política de mayor influencia en la construcción de nuestra república. Desde 1830, cuando asume la presidencia el general Rivera, su fundador, hasta nuestros días, el Estado uruguayo ha sido construido sobre sus principios y por la gestión de sus líderes históricos, sea José Batlle y Ordóñez, Luis Batlle Berres o Julio Herrera y Obes, y de sus grandes estadistas, como José Serrato, Eduardo Acevedo y Juan José de Amézaga, para nombrar solo algunas de las tantas figuras significativas.

Desgraciadamente, los últimos años no nos han sido propicios. Luego de la gran gesta del retorno a la democracia, en que el Partido Colorado fue protagónico, gobernamos en tres períodos. Uno correspondió al Partido Nacional y tres al Frente Amplio. La crisis del 2002, en el gobierno de Jorge Batlle, derrumbó al Partido, que comenzó a levantarse en la primera elección posterior, con la candidatura de Pedro Bordaberry, hasta luego estancarse nuevamente.

El alejamiento del doctor Bordaberry generó un vacío, que ha producido un reacomodo general. Hoy los senadores José Amorín Batlle y Germán Coutinho configuran una opción, Uruguay Batllista. En la otra punta el diputado Fernando Amado lidera Batllistas Orejanos. En el medio, Batllistas en solo tres meses se ha instalado vigorosamente en todo el país. Las recientes asambleas, en Rivera y Paysandú, han demostrado una llegada popular importante y en Salto seguramente se repetirá ese éxito.

El martes pasado, a su vez, irrumpió un nuevo grupo, Ciudadanos, que lidera el economista Ernesto Talvi, de larga actuación en el campo académico como director de Ceres, una institución de análisis económico y social que ocupa hoy un lugar relevante en el debate nacional. Lo acompaña una dirigencia tradicional vinculada a Vamos Uruguay y un grupo de formación técnica, sin actuación política, que representa lo que se propone como una renovación en el quehacer público.

Saludamos con alegría esta nueva presencia, que vuelve a robustecer la presencia del Partido Colorado en el escenario político.

En el orden de los temas nacionales, el Partido Colorado se ha plantado fuerte frente al atropello a la Constitución que significa instaurar el voto en el exterior, sin reformar su texto o regular ese sufragio mediante una ley aprobada por los dos tercios de votos de cada Cámara. El Comité Ejecutivo Nacional resolvió impulsar ante la Suprema Corte de Justicia una acción de inconstitucionalidad, que se espera que pueda ser presentada por todos los partidos de la oposición, que en la sesión del Senado se pronunciaron categóricamente. Del mismo modo, también hemos propuesto que todos ellos propicien un referéndum de revocación contra esa ley notoriamente inconstitucional. En términos generales ha habido una aceptación de la idea y esperamos que en el correr de estos días se pueda concretar esa tramitación.

En el asunto de mayor urgencia en la vida nacional, la seguridad, se cumplieron diez años de actuación de Fundapro, una fundación conducida por el doctor Guillermo Maciel, ex director general del Ministerio del Interior en los gobiernos colorados. A lo largo de este lapso, su observatorio de la realidad delictiva ha sido un faro de claridad en medio de la confusión y la oscuridad que hemos vivido —y seguimos viviendo—, por responsabilidad de un Ministerio del Interior que prometió lo que no pudo cumplir y ha vivido haciendo malabarismos con los números para encubrir su fracaso. Con información abierta y un gran sacrificio personal, Maciel se ha transformado en la referencia nacional en el tema, el ciudadano al cual se le cree cuando habla, porque maneja fuentes confiables. Ha sido esta una gran contribución a la vida del país, aportada por un ciudadano vinculado a nuestro Partido.

Miramos el futuro, entonces, con optimismo. Lo que viene ocurriendo en estos meses nos permite así pensarlo. Hay un cambio de talante en la sociedad. Se vuelven a arrimar ciudadanos que estaban alejados de la actividad política, incluso algunos que votaron fuera de nuestro clásico lema. Por supuesto, está asegurada la capacidad de propuesta, con elencos de enorme jerarquía en todos los ámbitos de la actividad, que irán produciendo los necesarios análisis e iniciativas. Hay alegría y buen humor, y a partir de ese estado de ánimo se está creciendo. Lo empiezan a revelar las famosas encuestas, tan esquivas siempre, pero lo dice —sobre todo— la presencia popular.